En Eldorado, 65 familias esperan una gota de agua que nunca llega: la promesa que la cooperativa no cumple
En Eldorado, 65 familias del barrio Esperanza llevan meses sin agua potable pese a que la perforación ya está hecha. La cooperativa les prometió que el costo bajaría si se sumaban más vecinos, pero la realidad fue otra: el precio se disparó. Y hay un detalle que indigna a todos.
El barrio Esperanza, en Eldorado, vive una odisea por el acceso al agua potable. Gladis Martínez, presidenta del asentamiento, denuncia que 65 familias llevan meses sin servicio pese a que la perforación ya está hecha y a que las redes pasan a 200 metros. La situación se arrastra desde hace años y expone una trama de promesas incumplidas, costos que suben en lugar de bajar y una naciente desaprovechada.
Los vecinos no son ocupantes informales: habitan terrenos privados con títulos de propiedad y boletos de compraventa. A medida que los lotes se venden, las familias construyen y se asientan, por lo que el número de afectados es dinámico. Hoy son 65 las familias sin agua corriente, una cifra que podría crecer.
Un pozo para una familia, un barrio colgado de un tanque
El problema hídrico nació con un pozo perforado para una sola vivienda. Con la llegada de nuevos habitantes, más de 35 familias terminaron conectadas a esa única instalación con tanque elevado, insuficiente para abastecer a todos. Por eso, la Municipalidad asiste con camiones cisterna de manera regular.
Ante ese panorama, se iniciaron estudios de factibilidad en la zona. El Instituto Misionero de Agua y Saneamiento (IMAS) relevó el terreno junto a los vecinos y detectó una naciente a solo dos cuadras de donde hoy la cooperativa decidió perforar. Esa alternativa, que hubiera abastecido a todo el barrio de forma integral, quedó archivada sin explicación.
La perforación que no cambió nada
Las gestiones derivaron entonces en la Cooperativa de Electricidad de Eldorado Limitada (CEEL). Tras trámites, pedidos al intendente y la aprobación del Concejo Deliberante, la prestataria optó por perforar a dos cuadras del lugar, en una pendiente. La indignación vecinal creció al comprobar que a apenas 200 metros de esa perforación ya pasan las redes normales de agua de la ciudad. La cooperativa argumentó que las redes troncales no tendrían presión suficiente, y justificó así la nueva perforación a media cuadra de la traza principal.
La obra se concretó hace tres meses, pero las familias siguen sin una gota de agua conectada a sus hogares. Denuncian que la cooperativa se niega a realizar la inversión inicial para dotar del servicio.
El costo que subió cuando debía bajar
El punto más contradictorio, según la presidenta barrial, es la propuesta económica. En un principio, desde la cooperativa les habían asegurado que, si sumaban más familias interesadas en la conexión, el costo final por usuario sería más barato. Sin embargo, al reunir a un número mayor de vecinos, la exigencia económica se disparó de forma incomprensible. Los vecinos aclaran que no se niegan a pagar, pero esperan un ofrecimiento lógico y acorde a la solidaridad cooperativa.
Años de reclamos sin respuesta
La documentación de la comisión vecinal refleja un historial extenso de gestiones. En diciembre de 2022 elevaron un pedido formal al exintendente Fabio Martínez para solicitar una nueva perforación ante el escaso caudal de la existente. En enero de 2023 reclamaron directamente a la CEEL, entonces presidida por Rubén Kobler, la reposición de la bomba de agua quemada por los constantes bajones y altas tensiones eléctricas.
También presentaron proyectos integrales y notas ante el Concejo Deliberante para el arreglo de calles con tosca, alumbrado y paradas de colectivos, además de insistentes pedidos de agua potable para consumo humano e higiene básica. Hasta ahora, las respuestas no llegaron.
