En Guayamba, 70 vecinos se organizan y evalúan ir a la Justicia por el litio

¿Qué encontraron los vecinos en el expediente del proyecto de litio El Alto para llevar el reclamo a la Justicia? La asamblea en Guayamba dejó una decisión tomada y un dato que el Ministerio de Minería todavía no respondió.

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En Guayamba, 70 vecinos se organizan y evalúan ir a la Justicia por el litio
En Guayamba, 70 vecinos se organizan y evalúan ir a la Justicia por el litio

Más de 70 pobladores de El Alto, Ancasti y la localidad santiagueña de Frías se reunieron en Guayamba para rechazar el avance de la exploración minera y analizan una medida cautelar para frenar el proyecto de litio El Alto. La asamblea llegó pocos días después de que el Ministerio de Minería suspendiera la instancia de participación ambiental prevista para el 30 de septiembre.

La suspensión fue adoptada luego de que unas 50 personas presentaran impugnaciones ante la Dirección Provincial de Gestión Ambiental Minera. Los vecinos cuestionaron cómo se difundió la convocatoria y el acceso a la información necesaria para participar del proceso.

El agua fue el eje central del reclamo. Los pobladores señalaron que dependen de vertientes, pozos y otras fuentes para el consumo humano y la cría de animales, y plantearon dudas sobre el impacto que podría tener la exploración. También remarcaron que el sistema hídrico de la zona integra la cuenca que aporta al Dique El Bolsón y al canal de Albigasta.

La preocupación por el agua está atada a la actividad ganadera, que forma parte de la economía familiar en los parajes de la sierra. “Acá vivimos de los animales y del agua”, plantearon los vecinos durante el encuentro.

Qué piden antes de que avance la exploración

Los pobladores sostienen que, antes de nuevas tareas de exploración, debe existir información suficiente para las comunidades involucradas y una instancia efectiva de participación. El planteo vuelve a poner en discusión la licencia social de la actividad minera, en un territorio donde los reparos se expresan desde que comenzaron las primeras tareas.

Los vecinos también manifestaron inquietudes por las viviendas construidas con adobe, ante la posibilidad de que los movimientos del suelo asociados a una eventual explotación a mayor escala puedan afectar esas construcciones.

El bosque nativo y la fauna fueron otros de los puntos mencionados. El Informe de Impacto Ambiental señala que el área se encuentra en una zona de transición entre el Chaco Serrano y ambientes de Yungas, y registra la presencia de distintas especies de fauna, con posibles alteraciones del hábitat y desplazamientos de animales como una de las consecuencias previstas.

Un conflicto que arrancó en 2017

El conflicto por el proyecto se remonta a 2017, cuando comenzaron las primeras tareas de exploración en el área. Las perforaciones permitieron identificar un sistema de pegmatitas con presencia de litio y, desde entonces, los vecinos cuestionaron el avance de la actividad minera.

El rechazo volvió a expresarse en septiembre de 2025, cuando unas 80 personas participaron de una instancia de participación realizada en Vilismán. En esa oportunidad reclamaron mayor información sobre el proyecto y manifestaron su oposición al avance de la actividad.

El nuevo capítulo se inició el 28 de septiembre, cuando vecinos de El Alto, Ancasti, Valle Viejo y Capital presentaron las impugnaciones ante la autoridad ambiental minera. La instancia prevista para el 30 de septiembre contemplaba una exposición técnica y una audiencia pública.

El Ministerio de Minería decidió suspenderla y explicó que debía analizar de manera integral información técnica incorporada recientemente al expediente.

Los pobladores sostienen que una nueva convocatoria deberá garantizar el acceso previo a la información y la participación de las comunidades rurales vinculadas con el área de influencia. Además, los autoconvocados analizan recurrir a la Justicia mediante una medida cautelar para intentar frenar el avance de la actividad minera en la zona.

Qué abarca el proyecto El Alto

El proyecto está ubicado en la Sierra de Ancasti y busca explorar la presencia de litio dentro de 13 concesiones mineras que abarcan unas 34.300 hectáreas. La empresa a cargo es Litios del Norte S.A. El proyecto se encuentra actualmente en una segunda etapa de exploración, enfocada en determinar si existe un depósito con potencial para un desarrollo minero.

El litio que se busca identificar está asociado a pegmatitas, un tipo de roca ígnea que se forma cuando el magma se enfría y que puede concentrar minerales como litio, berilio, tantalio y otros elementos. En este caso, uno de los minerales de interés es la espodumena, una de las principales fuentes de litio.

Para conocer qué hay bajo la superficie, el programa contempla hasta 21 perforaciones de entre 100 y 300 metros de profundidad. Los estudios permitirán establecer la concentración de litio y conocer la profundidad, espesor y continuidad de las pegmatitas. La etapa de exploración inicialmente demandaría entre cinco y seis meses, y hasta 2.100 metros cúbicos de agua, una de las principales preocupaciones de los pobladores de la zona.

Las voces de los dirigentes, con posiciones cruzadas

Los cuestionamientos al proyecto también comenzaron a generar posiciones diferentes entre los dirigentes de El Alto y Ancasti. El reclamo apunta a la falta de información oficial, aunque las posturas sobre la actividad y sus posibles efectos no son coincidentes.

El senador por Ancasti, Rodolfo Santillán, señaló que recibió consultas de vecinos preocupados por el avance de la actividad y cuestionó que la Secretaría de Minería y la empresa no hayan informado a los pobladores ni a las autoridades del departamento. “Necesitamos información de qué es lo que va a pasar, qué va a hacer y todas esas cuestiones”, planteó.

Santillán puso el foco en el agua y en la actividad ganadera, dos aspectos que consideró centrales para Ancasti. “Hemos sufrido muchísimo por el agua para el consumo humano, para los animales”, afirmó. Además, anticipó que trabaja en un pedido de informe para conocer si existe un proyecto y cuál sería su alcance.

El intendente de Ancasti, Randolfo “Quito” Piñero, coincidió en cuestionar la falta de información. Aseguró que no recibió notificación oficial ni fue convocado a reuniones y que conoce la situación principalmente a través de las redes sociales. Para el jefe comunal, cualquier avance deberá contemplar la llamada licencia social: “La comunidad es la que realmente va a sentar el precedente en este tema”.

En El Alto, el concejal Augusto Ahumada advirtió sobre una posible superposición entre las áreas previstas para la exploración y sectores alcanzados por la Ley de Bosques Nativos. También señaló dudas sobre el estudio de impacto ambiental, el uso del agua previsto para las perforaciones y las condiciones de los caminos ante un eventual tránsito de maquinaria pesada. Anticipó que presentará un pedido de informe al municipio para conocer su postura y las gestiones realizadas. “No sabemos ni qué están por hacer”, sostuvo.

El senador de El Alto, Augusto Ojeda, reconoció que hubo falencias en la comunicación del proceso, pero defendió la continuidad de la exploración y diferenció las perforaciones previstas de una eventual extracción a gran escala. También sostuvo que la comunidad debe conocer el proyecto y participar del debate, y remarcó que el cuidado del agua debe ser una prioridad.

Ojeda señaló además que mantuvo reuniones con autoridades de Minería y que planteó la necesidad de que los vecinos conozcan de primera mano las características del proyecto. En ese sentido, rechazó que las perforaciones de esta etapa impliquen por sí mismas una extracción de agua destinada a una futura explotación del yacimiento.

Por el momento, el intendente de El Alto, Ariel Ojeda, no realizó declaraciones públicas sobre el proyecto ni fijó una posición frente a los cuestionamientos de los vecinos.

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