En Jujuy se juntan los que persiguen estafadores digitales: el dato que más preocupa
Los que investigan estafas digitales en el país se reúnen en Jujuy y encienden una alarma que toca de cerca a las familias: qué encontraron en los celulares de chicos cada vez más chicos y qué recomiendan hacer antes de responder un mensaje.
El III Congreso Regional de Cibercrimen desembarca en Jujuy con los principales referentes del país en investigación digital. El encuentro, organizado por el Observatorio de Cibercrimen y Evidencia Digital en Investigaciones Criminales (OCEDIC) de la Universidad Austral y el Ministerio Público de la Acusación provincial, busca analizar cómo cambian las causas penales cuando los delitos ocurren en celulares y redes.
Entre los participantes están el procurador general del MPA jujeño, Alejandro Bossatti; la fiscal especializada en Cibercrimen de la Ciudad de Buenos Aires, Daniela Dupuy; y Bárbara Moramarco, del Cuerpo de Investigaciones Judiciales porteño.
El avance de las estafas virtuales en la provincia
Bossatti valoró que Jujuy sea sede del tercer congreso regional y remarcó la calidad de los invitados: “Tenemos la suerte de tener a los mejores especialistas del país en la temática”. Según el procurador, la capacitación constante es clave porque las causas por delitos informáticos crecieron de forma considerable en los últimos años, sobre todo las vinculadas a estafas virtuales.
Las herramientas de los investigadores deben actualizarse al mismo ritmo que las aplicaciones y los métodos que usan los delincuentes.
Qué se debate en las jornadas
Dupuy explicó que el objetivo es comparar realidades: “El objetivo claramente es intercambiar experiencias, ver en qué lugar estamos cada una de las ciudades a la hora de hacerles frente al cibercrimen”. Los ejes incluyen delitos contra niños y adolescentes, fraudes informáticos, recolección de evidencia digital y resguardo de pruebas para juicio oral.
Uno de los desafíos centrales es preservar información que puede borrarse o modificarse en segundos: mensajes, conversaciones, archivos y registros de aplicaciones. Para Dupuy, el uso de herramientas forenses permite que esa evidencia llegue en condiciones a la instancia de juicio.
Inteligencia artificial y extracción de datos de celulares
Moramarco señaló que la investigación de ciberdelitos exige incorporar tecnología de forma permanente: “Muchísima inteligencia artificial, nuevos software, nuevas UFED para poder trabajar sobre la dinámica que acontece en los celulares, que hoy es el campo de actuación de los nuevos delitos”. Las UFED son equipos que permiten extraer y analizar información de dispositivos móviles bajo protocolos técnicos y legales.
La especialista contó que los equipos judiciales de Buenos Aires avanzan en la incorporación de estos recursos para responder a modalidades delictivas en crecimiento.
Chicos de 12 y 13 años: la preocupación que crece
Otro de los puntos que se aborda es el uso de celulares y redes por parte de niños y adolescentes, sobre todo cuando ciertas conductas pueden constituir delitos. Moramarco afirmó que los entornos digitales se volvieron espacios habituales de interacción y que muchas situaciones antes presenciales hoy ocurren en aplicaciones: “Lo que nosotros conocíamos antes como una intersección de una calle, como el momento de comisión de un delito, hoy pasa todo en la tecnología”.
En la Ciudad de Buenos Aires ya observan casos delictivos con chicos de 12 y 13 años, lo que plantea nuevos retos para las familias, las escuelas y la Justicia. La especialista también mencionó la adecuación al nuevo Régimen Penal Juvenil, que fija responsabilidad penal desde los 14 años: tener conductas delictivas a edades menores no implica que esos chicos sean punibles bajo ese régimen.
En prevención, Moramarco consideró fundamental que las escuelas acompañen el aprendizaje del uso responsable de la tecnología desde los primeros años. Sobre la posibilidad de restringir celulares en las aulas, dijo que puede recomendarse, pero subrayó la importancia de enseñar a usarlos de forma segura: “Siempre que sea el sector primario y que podamos nosotros trabajar con educación para dar un uso cuidado, siempre los resultados van a ser positivos”.
El rol de las familias y la advertencia para evitar engaños
Los especialistas remarcaron que el acompañamiento de los adultos, la supervisión de las aplicaciones y la conversación sobre los riesgos de internet son herramientas necesarias para prevenir violencia digital, engaños y otros delitos.
Bossatti recordó una de las recomendaciones más importantes para evitar estafas: desconfiar cuando una persona, empresa o supuesto organismo pide información personal o bancaria por mensajes o llamadas.
El III Congreso Regional de Cibercrimen apunta a fortalecer esas respuestas desde distintos ámbitos: incorporar tecnología para investigar, compartir conocimientos entre provincias y promover la educación digital.