En la Casa Rosada no se ponen de acuerdo: la interna por la reforma electoral que expone dos estrategias opuestas
¿Pensaban que la reforma electoral iba a ser un trámite rápido? La interna en la Casa Rosada expone dos estrategias irreconciliables y un dato que nadie esperaba.
El Gobierno de Javier Milei tiene un problema que no es menor: mientras una parte del Ejecutivo quiere apurar la reforma electoral y cerrar acuerdos con los gobernadores antes de votar, otra prefiere primero cambiar las reglas del juego y después negociar. La pelea interna ya tiene nombres propios y promete definir el rumbo político de cara a 2027.
En Balcarce 50 conviven dos miradas antagónicas sobre cómo encarar la modificación del sistema electoral. Por un lado, Patricia Bullrich, Diego Santilli y Santiago Caputo impulsan un acuerdo previo con los mandatarios provinciales para blindar los votos en el Congreso. Por el otro, Karina Milei, Eduardo Menem y Martín Menem sostienen que “primero la reforma, después los acuerdos”.
¿Qué quiere cada sector?
La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, ya dejó clara su postura puertas adentro: cerrar un pacto con los gobernadores antes de avanzar con la reforma. La senadora considera que ese esquema permitiría reducir la incertidumbre en una discusión que todavía genera resistencia entre los aliados.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, también se inclina por esa vía. Este martes volverá a reunir la mesa política en su despacho, con la reforma electoral como uno de los ejes centrales de la agenda posterior al Mundial y al receso legislativo.
El asesor presidencial Santiago Caputo se suma a la misma línea. En su entorno creen que el Gobierno necesita alcanzar acuerdos previos con los mandatarios para blindar la reforma y también la gestión. “El vínculo con las provincias no puede quedar librado solo a la promesa de una negociación posterior”, argumentan.
La postura del karinismo: primero las reglas, después los acuerdos
Karina Milei, en cambio, opta por dilatar las definiciones electorales hasta después de la votación. La secretaria general de la Presidencia, que tiene la lapicera del armado nacional de La Libertad Avanza, prefiere no cerrar antes acuerdos que puedan condicionar las candidaturas provinciales o limitar el margen de decisión del sello libertario.
La misma postura sostienen Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem. “Primero la reforma, después los acuerdos”, expresan en esas filas. En el karinismo creen que los gobernadores necesitan el paraguas presidencial de Milei y que el oficialismo no debe ceder posiciones antes de tener sancionadas las nuevas reglas de juego.
En ese esquema se ubica la negociación por las colectoras. La Casa Rosada busca habilitar una herramienta para que candidatos a diputados de gobernadores sin candidato presidencial puedan ir dentro de la boleta de Milei. En Nación lo presentan como una concesión acotada para ampliar el volumen electoral del Presidente sin entregar el armado territorial de La Libertad Avanza.
Desconfianza y fantasmas del 2025
En un sector del Gobierno creen que a los mandatarios provinciales “no les queda otra que agarrar”. La lectura es que muchos gobernadores no tienen una figura presidencial competitiva y que la boleta de Milei será el activo electoral más fuerte para ordenar sus listas nacionales. “Que se animen a la PASO sino”, expresan.
En otros despachos oficiales, en cambio, reconocen que “hay mucha desconfianza” entre los mandatarios. El temor es que se repita el escenario de 2025, cuando La Libertad Avanza terminó compitiendo con candidatos propios en la mayoría de los distritos, incluso en provincias donde había canales de diálogo con los oficialismos locales.
La Casa Rosada intenta separar ambos planos. En Nación remarcan que los acuerdos vía colectoras no implican que La Libertad Avanza renuncie a presentar candidatos propios a las gobernaciones. La idea es habilitar entendimientos para la boleta nacional de Milei, pero preservar la competencia provincial cuando el oficialismo crea que le conviene construir poder propio.
El antecedente que preocupa
El traspié con la ley de Propiedad Privada en el Senado aumentó las dudas sobre la capacidad del oficialismo para reunir mayorías. La Casa Rosada tuvo que postergar la votación del paquete hasta agosto por falta de votos y luego quedó expuesto un cruce entre Bullrich y Federico Sturzenegger por la versión final del texto.
En Balcarce 50 leen ese antecedente como una advertencia. El Gobierno no quiere repetir con la reforma electoral una negociación con múltiples borradores, diferencias técnicas y aliados que lleguen al recinto sin un acuerdo cerrado. Por eso, el debate interno sobre si pactar antes o después de la votación se volvió central.
El Ejecutivo sabe que la reforma electoral necesita un volumen político más amplio que otros proyectos. En Nación aseguran que Milei está dispuesto a “dejar todos los recursos” para que salga, porque considera que la eliminación o suspensión de las PASO y el esquema de colectoras pueden ser decisivos para ordenar la elección presidencial de 2027.