En la estepa llueve día tras día: el detalle que anticipa cuánto más pagarán por la lana

En la estepa llueve día tras día y los productores ya hacen cuentas: la lana saldrá más limpia y con mejor rinde al peine. Pero tanta agua también les jugó en contra y obligó a cambiar el calendario de la esquila.

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En la estepa llueve día tras día: el detalle que anticipa cuánto más pagarán por la lana
En la estepa llueve día tras día: el detalle que anticipa cuánto más pagarán por la lana

Las precipitaciones acumuladas en el área de influencia de Ingeniero Jacobacci superaron en cuatro meses el promedio histórico anual y cambian el escenario para la esquila. El dato lo aportó el INTA de esa localidad rionegrina, que además anticipa una mejora concreta en el precio de la lana.

Según el ingeniero agrónomo Andrés Gaetano, jefe de la Agencia de Extensión Rural del INTA en Ingeniero Jacobacci, sobre unos 30 mil kilómetros cuadrados de estepa "sigue lloviendo día tras día". El fenómeno funciona, según su descripción, como un sistema de riego que entrega agua en volúmenes más que suficientes justo cuando arranca la ventana de crecimiento del pastizal.

Ese aporte llega en un momento clave: el inicio de las pariciones de ovejas y chivas. Con pasto disponible, la hacienda recupera condición corporal antes de parir, algo que el técnico considera determinante para la crianza de corderos, chivitos y terneros.

Una primavera que frena la desertificación

Gaetano explicó que la alta productividad de los pastizales pone un freno temporario a los procesos de desertificación que afectan a la región desde hace décadas. Las lluvias acumuladas y las que se proyectan aseguran mayor cobertura vegetal, lo que favorece directamente a la ganadería ovina, caprina y bovina.

El especialista estimó que la biomasa vegetal de esta temporada será récord. La combinación de precipitaciones con temperaturas medias y sin heladas permite que el agua no se evapore y quede a disposición de las plantas. "Solo esperamos que haya menos viento de lo normal", señaló.

"Este año que arrancó mal con el ciclo de producción terminará bien, con animales que ya cuentan con verdeos naturales de buena calidad", resumió Gaetano, que destacó la recuperación de la condición corporal del ganado.

El efecto directo sobre el precio de la lana

El beneficio no queda solo en el campo. En los años secos, la lana suele cargarse de tierra incluso en septiembre y principios de octubre, antes de la esquila preparto. Este año, la humedad del suelo y la ausencia de vientos fuertes evitaron el polvo en suspensión y las fibras llegan más limpias.

"Tendremos lana más limpia, de mejor calidad, con mejor rinde al peine", argumentó el ingeniero. Ese parámetro es uno de los que definen el precio del producto. Según sus cálculos, la mejora podría representar, a igual finura, al menos 40 centavos de dólar más por kilo de lana sucia.

Gaetano también defendió la esquila preparto, que se realiza unos 20 días antes del inicio de las pariciones. Los animales esquilados sienten frío, comen más y buscan reparo, lo que les da mayor energía para el desarrollo del feto y para el arranque de la lactancia. Con ese manejo entre septiembre y principios de octubre se esquivan los vientos de fines de octubre, noviembre y diciembre. "Todo esto se traduce en un incremento de más de un dólar por kilo de lana sucia", puntualizó.

El problema que trajo tanta agua

El exceso de lluvias también generó complicaciones. Los animales mojados no se pueden esquilar, tanto por bienestar como para evitar pérdidas. En más de una ocasión las comparsas debieron volver a los pueblos y esperar una semana para retomar las tareas en los establecimientos de sus clientes.

A eso se suma que la lana húmeda no se clasifica bien y, si se guarda en bolsones o fardos, se "arde". Por eso las ovejas y las chivas se esquilan secas.

Las condiciones climáticas atrasaron las esquilas en algunos campos lo suficiente para modificar el patrón de manejo. Las ovejas ya empezaron a parir, lo que obliga a los productores a hacer una esquila post parto entre fines de noviembre y principios de diciembre. Ese corrimiento segmenta la oferta de lana en el tiempo y demora el ingreso de los fondos por la venta.

Cuatro meses que superaron un año entero

En Ingeniero Jacobacci, históricamente el 75% de las precipitaciones anuales se concentra entre abril y septiembre, y la mitad de ellas son en forma de nieve. Gaetano recordó que en 1984 se acumuló más de un metro de nieve por una sucesión de nevadas con máximas bajo cero. El deshielo funcionó como un riego por manto sobre toda la estepa, cargó la napa freática y dio una primavera vegetativa excepcional.

En los últimos 40 años, en cambio, el cambio climático volvió las nevadas esporádicas y de corta duración, con inviernos menos hostiles. "Por más que caiga agua en invierno, como luego no tenemos precipitaciones primaverales significativas, entre la radiación, el incremento de la temperatura y los vientos del último trimestre, llegamos a diciembre con un pastizal seco", lamentó.

Qué tiene que ver El Niño

El fenómeno de El Niño se origina en una oscilación térmica del agua de la franja ecuatorial del Pacífico que modifica el régimen de lluvias, sobre todo en el Hemisferio Sur. En la Patagonia el impacto suele ser menor, pero esta vez el Super Niño elevó la temperatura del océano y generó precipitaciones más voluminosas y frecuentes desde julio.

Se proyecta que el fenómeno continúe hasta mayo de 2027, con el mayor impacto concentrado entre julio de 2026 y marzo de 2027. "El Niño generó y generará volúmenes de agua increíble que impacta en la ganadería ovina, caprina y bovina, principalmente en los departamentos de Pilcaniyeu, Ñorquinco y 25 de Mayo", afirmó Gaetano.

Los campos de la zona están a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar, por lo que la primavera arranca en noviembre. Con tanta agua en el suelo, el técnico anticipó niveles de crecimiento de las plantas anormalmente altos entre fines de octubre y principios de abril.

Los números respaldan el diagnóstico. Solo en julio cayeron 80 milímetros en Ingeniero Jacobacci, cuando el promedio histórico anual de los últimos 25 años es de 170 milímetros. Entre el 1 de julio y el 21 de octubre se registraron 180 milímetros: en cuatro meses llovió más que el promedio de todo un año. Hasta el momento el acumulado total llega a 237 milímetros, y se espera que las lluvias continúen entre noviembre y marzo.

Productores que se suben a la tecnología

Gaetano valoró además que los productores de entre 50 y 70 años incorporan de a poco herramientas informáticas, muchas veces de la mano de sus hijos, los más jóvenes que eligen quedarse en el campo. Así monitorean el clima para planificar las tareas y acceden a más información de mercado.

"Si continuamos de esta manera, el mercado informal de fibras va a desaparecer", sostuvo el ingeniero agrónomo.

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