En toda La Pampa no hay un solo intérprete de lengua de señas y la Fundación LSA lo denuncia como una falencia insostenible. Para cerrar el año y no fundirse, apelan a una pollada solidaria: dónde y cuándo.
La Fundación LSA de General Pico, que desde 2022 enseña lengua de señas en la ciudad, llega a diciembre con las cuentas ajustadas y una salida concreta: una pollada solidaria el domingo 8 de noviembre en calle 10 y 47, pasando la Ruta 1, en el predio de una escuela de equitación.
La organiza junto al Grupo Los Materos. La entrega de los pollos arranca a las 12:30 y los interesados pueden reservar al 2302 458534. "Estamos llevando los tickets a domicilio, todo lo que necesiten lo estamos haciendo", contó Nivia Sureda, referente de la entidad, en diálogo con InfoPico Radio.
El propósito no es otro que cerrar el año. "Estamos con la pollada para poder finalizar los últimos gastos del año, del año que estamos llegando a diciembre con una gran lucha", resumió.
Una carrera que se sostiene a pulmón
La fundación dicta clases en el Hotel Pico, con encuentros semanales de una hora y horarios variados. El ciclo que termina empezó en agosto y se extiende hasta diciembre; las inscripciones para el próximo año se abrirán en febrero, con el cursado arrancando en marzo.
Sureda insiste en algo que suele quedar en segundo plano: la lengua de señas es un idioma, con la misma jerarquía que el inglés. La formación se organiza en seis niveles agrupados en tres etapas de diez meses: el básico (A1 y A2, con certificación al final), una segunda instancia (B1 y B2) y una tercera (C1 y C2) que completa el trayecto.
"Cada uno va haciendo a medida que puede. También puede parar un año y volverlo a recomenzar, y nosotros lo retomamos desde el momento que dejó. No tiene que volver a hacer todo otra vez", aclaró.
Faltan docentes sordos y no hay intérpretes en la provincia
La pelea por llevar la lengua de señas a las escuelas choca con un problema de base: no hay formadores suficientes. La normativa exige que quien enseñe sea una persona sorda debidamente capacitada, y en toda La Pampa la fundación cuenta con apenas dos docentes: Alejandro, en General Pico, y Yanina, en Santa Rosa.
El profesorado se abrió una sola vez, hace cuatro o cinco años, y nunca volvió a dictarse. La Confederación Argentina de Sordos capacitó durante un tiempo, pero esa instancia también se interrumpió.
El escenario es más crítico todavía con los intérpretes, una carrera que se cursa en la Universidad de Buenos Aires. "En este momento nosotros en La Pampa no tenemos intérprete de lengua de señas, es una falencia insostenible. La gente que estuvo en Buenos Aires está llena, pero no se quiere venir al interior, ese es el problema", disparó Sureda.
Como respuesta, la entidad acompaña a dos o tres adolescentes que se perfilan para estudiar la carrera de intérprete.
"De la provincia, nada"
El sostén económico es artesanal. La cuota de los alumnos incluye el material de estudio —videos y PDF— y con eso se cubren el alquiler del espacio, los honorarios y la bibliografía. De ahí que rifas y polladas sean parte del calendario.
Sureda fue directa al hablar de apoyos: la fundación no recibe asistencia del Gobierno provincial. Mencionó aportes esporádicos de diputados, del orden de los 100.000 pesos, que obligan a presentar notas a los 35 o 36 legisladores y viajar a Santa Rosa. Del municipio, en cambio, obtuvieron respuestas puntuales una o dos veces al año para comprar una pantalla o una impresora.
La entidad integra la Red PAN y otorga puntaje docente. El perfil de los alumnos, sin embargo, cambió: ahora se acercan empleados de comercio, médicos, enfermeros y terapistas, mientras que la presencia de docentes mermó.
"No es difícil"
Consultada sobre si aprender el idioma cuesta en la adultez, la respuesta fue categórica. "No es difícil. Tenemos mucha gente jubilada que tiene ganas de hacer algo y también lo hace", señaló.
Cada clase reparte media hora de teoría y media hora de práctica, que después se refuerza en casa con los videos. "Yo me admiro de cómo aprende la gente, pero siempre responsablemente, no faltando", agregó.
El cierre fue un pedido a los piquenses: "Necesitamos de todos los piquenses que nos compren pollo para poder hacer una buena pollada, que ya es la última de 2026. Con esto tenemos que terminar de acomodar las cosas para empezar el año que viene con toda la fuerza".