En los Valles Calchaquíes, una familia prepara un festejo que nadie esperaba
Una familia en Angastaco se prepara para una fecha que marcará un antes y un después. La finca que fue testigo de cinco generaciones ya tiene todo listo para el festejo, pero el centenario es solo el comienzo.
En el corazón de los Valles Calchaquíes, en Angastaco, Finca El Carmen se prepara para una celebración que marcará un antes y un después: en 2027 se cumplirán 100 años desde la llegada de la familia Miralpeix, y la quinta generación ya trabaja para que el centenario sea un hito turístico y cultural.
El lugar no necesita demasiadas presentaciones. Sus muros, la antigua iglesia, el molino, los objetos que conserva y hasta los pequeños carruajes construidos a mano cuentan una historia que atraviesa generaciones.
Un legado que comenzó con inmigrantes catalanes
La historia de Finca El Carmen arrancó con inmigrantes catalanes que llegaron a la región y desarrollaron distintas actividades productivas. Con el tiempo, la finca estuvo vinculada a la ganadería, la molienda de granos y la producción vitivinícola, e incluso tuvo una bodega donde se elaboraba el recordado vino Miralpeix.
Hace más de dos décadas, aquella actividad productiva fue dando lugar a una nueva apuesta: la familia comenzó a desarrollar una propuesta turística que tomó al propio patrimonio de la finca como uno de sus principales atractivos. Hoy, el emprendimiento sigue incorporando propuestas para recibir visitantes y ya mira hacia 2027.
Un museo a cielo abierto
Recorrer Finca El Carmen es encontrarse con distintas capas de la historia de los Valles Calchaquíes. Entre sus atractivos se encuentra una antigua iglesia de origen jesuita, cuya construcción comenzó en tiempos coloniales y fue concluida en 1783. También forman parte del recorrido un molino jesuita recuperado, espacios vinculados con la actividad agrícola, un sector dedicado a la arqueología y un particular salón de miniaturas, donde se exhiben carruajes realizados a escala por integrantes de la propia familia.
La experiencia se completa con alojamiento, cabañas, restaurante y una propuesta gastronómica que combina sabores regionales con otras preparaciones. El cordero es uno de los protagonistas de la cocina del lugar, mientras que la familia también produce miel y vino para consumo dentro de la finca.
A esta propuesta se sumó recientemente una boutique de productos artesanales y regionales, ampliando una experiencia que busca que el visitante no solamente conozca el lugar, sino que también pueda llevarse una parte de la identidad del valle.
De Angastaco a la Feria Internacional de Turismo
Ese patrimonio fue también el protagonista de la presencia de Finca El Carmen en la Feria Internacional de Turismo (FIT) realizada en Buenos Aires. La participación se concretó junto a la Cámara de Turismo de San Carlos y permitió al emprendimiento entrar en contacto con distintos actores del sector, además de mostrar una propuesta que combina naturaleza, historia, gastronomía y tradición familiar.
Para una localidad como Angastaco, la promoción turística también implica superar algunos desafíos. Uno de ellos es la conectividad: la finca se encuentra a unos 75 kilómetros de Cafayate, con aproximadamente 40 kilómetros de camino de ripio, y a unos 90 kilómetros de Cachi. En ese contexto, las condiciones de la Ruta Nacional 40 tienen un impacto directo sobre el acceso de visitantes.
Aun así, la circulación turística por esta histórica ruta permite que buena parte de quienes llegan hasta la finca sean viajeros extranjeros. El desafío ahora es ampliar ese movimiento y conseguir que Angastaco tenga una presencia cada vez mayor dentro de los circuitos turísticos de los Valles Calchaquíes.
Reinventarse para seguir creciendo
El camino tampoco estuvo libre de obstáculos. La pandemia obligó a la familia a detener prácticamente por completo la actividad turística y a buscar nuevas alternativas para sostener el proyecto. De aquel momento surgieron, entre otras iniciativas, la producción de miel y la instalación de colmenas.
Hoy, aquella capacidad de reinventarse se combina con una nueva etapa de crecimiento y promoción. El horizonte tiene una fecha concreta: 2027. El centenario de la llegada de la familia a Finca El Carmen será una oportunidad para celebrar cinco generaciones de historia, pero también para poner en valor un patrimonio que forma parte de la identidad de Angastaco.
Porque en este rincón de los Valles Calchaquíes, el turismo no se trata solamente de visitar un paisaje. También significa entrar en una historia familiar que comenzó hace un siglo y que, lejos de quedar detenida en el pasado, busca seguir escribiendo nuevos capítulos.