En medio de la crisis láctea, una empresa familiar apuesta fuerte con una inversión millonaria
Mientras el panorama lácteo nacional se complica con ajustes y cierres, una empresa familiar toma una decisión audaz. ¿Qué plan millonario está ejecutando la marca Tregar para desafiar la tendencia y expandirse en un mercado en crisis?
Mientras el sector lácteo nacional atraviesa un momento de reconfiguración con ajustes y dificultades, una empresa familiar toma una dirección opuesta. García Hnos., la compañía detrás de la marca Tregar, anunció una inversión de 15 millones de dólares para este año. El objetivo es fortalecer su presencia en un mercado complejo, ampliando su capacidad productiva y reforzando su estrategia exportadora desde sus plantas en Santa Fe.
¿En qué se invertirán los 15 millones de dólares?
El desembolso millonario se destinará a ampliar la capacidad productiva de la firma, modernizar sus plantas y escalar el volumen para ganar competitividad. Según los planes, estas inversiones permitirán aumentar la producción diaria de leche de los 800.000 litros actuales hasta 1,3 millones.
El gerente general de Tregar, Rodrigo Alzueta, explicó a El Cronista que las ampliaciones y mejoras tecnológicas buscan “responder a nuevas exigencias de mercado interno e internacional, y ganar eficiencia y competitividad”. El incremento proyectado también permitirá mejorar los niveles de servicio y generar nuevas alternativas de productos.
El plan específico contempla la expansión de líneas de yogures y leches, la modernización de tecnología para la elaboración de quesos y cremas, y la optimización de procesos de producción. Esto podría significar un aumento de hasta un 25% en la capacidad de algunas líneas.
Una mirada puesta en el mundo
Este proyecto no solo apunta al mercado local. Una parte fundamental está destinada al desarrollo de nuevos mercados internacionales. Actualmente, Tregar exporta alrededor del 25% de su producción total y tiene presencia en más de 10 países, incluyendo Brasil, Chile, China, Filipinas, Vietnam, Corea del Sur, Rusia, Argelia y Perú.
“Buscamos reforzar nuestro posicionamiento en el exterior”, indicó Alzueta. La empresa opera desde dos plantas en Santa Fe: una en Gobernador Crespo, donde procesa la mayor parte de su materia prima, y otra en Calchaquí, a 50 kilómetros de la principal, destinada a la producción de quesos.
Los orígenes de una marca familiar
La historia de Tregar es la de una empresa de capitales nacionales con raíces profundas. Se fundó en 1972 cuando los hermanos Florencio, Vicente y Pedro García transformaron en sociedad el tambo que sus padres, inmigrantes españoles radicados en Santa Fe desde 1938, habían iniciado décadas antes.
Ese paso marcó el salto de la producción primaria a la elaboración industrial de quesos y el nacimiento de la marca. Un hito clave llegó en 1981 con la construcción de una nueva fábrica en Calchaquí y la ampliación de la planta original. En 1998 inauguró su planta principal en Gobernador Crespo, un complejo que consolidó su escala productiva.
Un sector que enciende alarmas
La apuesta de Tregar contrasta con la realidad de otras grandes jugadoras del mercado lácteo argentino. Hace apenas dos semanas, la canadiense Saputo, una de las principales procesadoras lácteas del mundo y dueña de marcas como La Paulina, Molfino y Ricrem, vendió el 80% de su negocio en el país a Gloria Foods.
Saputo, que hasta ahora es el principal procesador lácteo de la Argentina, argumentó que la decisión se debe a una revisión de su presencia internacional y a la búsqueda de mercados más rentables. Entre julio de 2024 y junio de 2025, procesó alrededor de 1300 millones de litros de leche.
Mastellone Hnos., por su parte, atraviesa un contexto difícil marcado por la desaceleración del consumo interno y presiones de costos. El control societario sigue siendo objeto de negociación entre los principales accionistas, lo que abre interrogantes sobre el futuro del mercado.
La situación de SanCor es aún más crítica. La compañía está en concurso preventivo desde febrero de 2025 y acumula más de 300 pedidos de quiebra. De las 14 plantas industriales que supo operar, hoy solo quedan seis en funcionamiento.
Otras empresas del sector también se encuentran en una delicada situación. Es el caso, por ejemplo, de la láctea Verónica, que tiene sus tres plantas de Santa Fe paralizadas desde principio de este año, y de Luz Azul, que reconoció que se “evaporó la rentabilidad” del negocio.