En medio de la guerra: el refugio único en el Líbano que sostienen dos curas argentinos
En Ghosta, Líbano, dos curas argentinos sostienen contra viento y guerra el único refugio gratuito del país. ¿Cómo logran dar cobijo a ancianos, huérfanos y desamparados en medio del infierno?
En una pequeña ciudad a 30 kilómetros de Beirut, dos sacerdotes argentinos mantienen abiertas las puertas de un hogar que se ha convertido en el último amparo para los más vulnerables. “Muchos vienen a morir acá con alguien que los quiera”, revela uno de ellos, en una misión que desafía el fuego cruzado y el desamparo.
Luis Montes y Marcos Cabezas son los nombres detrás del Hogar Santa Germania, en Ghosta, Líbano. Su labor comenzó hace tres años, tras una pregunta directa al Ministerio de Asuntos Sociales libanés. La respuesta fue clara: necesitaban una casa gratuita para gente necesitada. Y así la fundaron.
El lugar recibe a una población diversa y desesperada. Ancianos, niños huérfanos, personas en rehabilitación por adicciones, individuos con discapacidad y quienes vivían en la calle encuentran allí un techo. No hacen distinción de credo o raza. “Si son musulmanes reciben todo nuestro apoyo y si son cristianos les podemos dar los sacramentos”, explicó Luis a TN.
Una vida entregada a Medio Oriente
Luis Montes lleva tres décadas en la región. Su preparación incluyó dos años de estudio intensivo de árabe, con jornadas de ocho horas diarias. Ha servido en Tierra Santa, Jordania y Egipto. Vivió en Bagdad durante una época de extrema violencia. “Estuvimos cuando teníamos 100 atentados por mes en la ciudad, eso sí fue difícil”, recordó.
Su misión actual en el Líbano responde a un deseo personal que sus superiores aceptaron. “La idea es hacer el bien mientras esté acá”, afirmó, mostrando una disponibilidad total para ser enviado a cualquier otro país de Medio Oriente si es necesario.
Marcos Cabezas, con solo 27 años, llegó hace unos meses. Pertenece al movimiento de Nazarenos Perseguidos, un nombre que históricamente se dio a los cristianos en el Corán. “Nunca imaginé esto, menos en una guerra”, confesó el joven sacerdote.
El único hogar que no cobra
Una de las características que destacan con orgullo es la gratuidad de su servicio. “Nuestro hogar es el único en el Líbano que recibe gente sin cobrar”, afirmó Marcos. Las derivaciones llegan a través del propio Ministerio Social del gobierno o de un colaborador, el hermano Philipe, quien trabaja con ellos y también busca necesitados en la calle.
El hogar ofrece lo básico pero esencial: cocina, comedor, espacios individuales, alimentos, agua, techo y medicinas si son necesarias. Su sustento depende completamente de donaciones, tanto locales como del extranjero.
“Ahora que estalló la guerra nos necesitan más”, señaló Marcos, subrayando cómo el conflicto ha intensificado la urgencia de su labor. La casa, sin embargo, ya está al límite de su capacidad. “Hay gente durmiendo en el piso”, admitió Luis.
Un panorama sombrío y una esperanza activa
Consultados sobre el conflicto bélico que envuelve a la región, Luis Montes no es optimista. “Lo veo más difícil que nunca”, lamentó. Expresó su pesimismo sobre una posible vuelta a las negociaciones de paz y anticipó un escalamiento. “Siento que las cosas se van a volver cada vez peor”, afirmó, mencionando la fatiga de Irán y las amenazas de Estados Unidos.
Frente a este escenario, su refugio se vuelve aún más crucial, pero también más desafiante. “Yo rezo para que esto sea cada vez menor, pero no creo que vaya a pasar”, concluyó con realismo.
Para ambos sacerdotes, esta entrega es fuente de plenitud. “La entrega de vida es lo que a uno lo hace pleno”, remarcó Marcos. Aquellos que deseen contactarse con el Hogar Santa Germania para colaborar pueden hacerlo a través de su perfil de Instagram: @familianazarenalibano.