En medio de las fiestas patronales, el obispo Canecin sumó un nuevo diácono al Santuario de Santa Lucía
El obispo de Goya oficializó la incorporación de un nuevo diácono al santuario de Santa Lucía durante las fiestas patronales. ¿Qué mensaje le dejó en su homilía?
En el marco de las celebraciones en honor a Nuestra Señora de Itatí, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecin, oficializó la adscripción del diácono permanente Jorge Ramón Fouine al santuario local de Santa Lucía. El acto se concretó durante la Santa Misa central de las fiestas patronales.
Jorge Fouine, ordenado el 23 de marzo de 2014 por el entonces obispo diocesano monseñor Ricardo Faifer, asumió sus nuevas funciones pastorales en la comunidad santaluceña. Canecin destacó que el diaconado permanente es un reflejo vivo del Sínodo de la Sinodalidad.
¿Cómo se desarrollaron las festividades?
Las actividades comenzaron con una procesión con la imagen de la Virgen de Itatí, encabezada por el párroco local, presbítero Jesús Daniel Alarcón Sotelo. Luego se celebró la Eucaristía, durante la cual el obispo pronunció una homilía que abarcó desde la realidad internacional hasta la reflexión sinodal.
La homilía: de la guerra a la sinodalidad
Monseñor Canecin lamentó las guerras y conflictos bélicos en el mundo, e instó a los fieles a orar por la paz y la sabiduría de los gobernantes. En su reflexión central, señaló a la Virgen María como la primera en encarnar el estilo sinodal, destacando su capacidad de escuchar al Espíritu Santo en la vida diaria. Recordó su participación en las Bodas de Caná y su visita a santa Isabel como ejemplos de comunión y misión.
El obispo definió a la Madre de Dios como una intercesora indispensable, comparándola con el cuello que une la Cabeza (Cristo) con el cuerpo (la Iglesia).
Mensaje al nuevo diácono
Canecin animó a Fouine a ejercer su ministerio con entrega generosa, llamándolo a ser un misionero incansable en el anuncio de la Palabra y la administración de los sacramentos. El lema elegido por el diácono el día de su ordenación es: "Me llamó para Servir" (1 Tm. 1.12).