En Mendoza reclaman que la Ley de Lengua de Señas "se cumpla en la vida diaria": los cinco ámbitos donde todavía no pasa
Cada 19 de septiembre se conmemora el Día de las Personas Sordas y en Mendoza la comunidad advierte que el reconocimiento legal de la Lengua de Señas Argentino no basta: hay cinco ámbitos cotidianos donde la comunicación sigue siendo una barrera, y uno de ellos puede ser decisivo en una emergencia. ¿Sabés cuáles son?
La comunidad sorda de Mendoza tiene un motivo para celebrar este 19 de septiembre, cuando se conmemora el Día Nacional de las Personas Sordas, pero también una lista de reclamos que no se resuelven con una ley escrita. La Lengua de Señas Argentina (LSA) está reconocida por la Ley Nacional 27.710 desde 2023, aunque su aplicación cotidiana sigue siendo una deuda pendiente.
La fecha recuerda un hito: en 1885 se creó la escuela "Profesor Bartolomé Ayrolo", la primera para niños sordos del país. Más de un siglo después, la discusión se traslada a la provincia, donde la Asociación de Sordos de Mendoza —fundada en 1940 y con sede en Mitre 95, Godoy Cruz— cumple 86 años de trayectoria.
Una historia familiar y un reclamo que persiste
Su presidenta, Marisol Francica, es sorda de nacimiento y lleva la institución en la sangre: su abuelo, Pedro Ángel Villegas, fue el fundador y primer presidente. "Para mí es muy importante trabajar por nuestros derechos, nuestra lengua y nuestra cultura", explicó a Sitio Andino.
Para Francica, el 19 de septiembre no es solo una efeméride. "Es un día para recordar nuestra historia, valorar nuestra lengua y nuestra cultura, y también para seguir haciendo visibles nuestros derechos", sostuvo. Y remarcó que las barreras siguen presentes en ámbitos clave como la educación, la salud, la Justicia, el trabajo y las oficinas públicas, donde una dificultad para comunicarse puede convertirse en un obstáculo para ejercer derechos básicos.
El 911 y la accesibilidad que no llega
La situación también alcanza a las emergencias. "¿Qué sucede con una persona sorda que necesita comunicarse con el 911?", planteó Nancy Cortéz, una de las intérpretes oficiales de LSA de la Legislatura de Mendoza. Para la profesional, la accesibilidad debe estar contemplada desde el diseño de los servicios y no aparecer recién cuando una persona sorda tiene que reclamarla.
El lema que resume ese reclamo es "Nada de nosotros sin nosotros", surgido de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que Argentina ratificó en 2008 mediante la Ley 26.378 y le otorgó rango constitucional. En Mendoza también rige la Ley Provincial 7.393, vigente desde 2005 y reglamentada en 2012.
La Ley Nacional 27.710 reconoce a la LSA como lengua natural y originaria de la comunidad sorda. Establece que se transmite mediante una modalidad visoespacial y posee una estructura gramatical completa, compleja y diferente del castellano. Entre sus objetivos figuran eliminar barreras comunicacionales y actitudinales, favorecer la autonomía y promover estrategias de accesibilidad en las políticas públicas.
Sin embargo, el reconocimiento normativo no garantiza que las barreras hayan desaparecido. "No alcanza con que una ley esté escrita, también es necesario que se cumpla en la vida diaria", afirmó Francica.
El rol del intérprete: neutralidad y responsabilidad
En ese punto aparece una figura fundamental: el intérprete de Lengua de Señas Argentina. Cortéz explicó que su tarea adquiere especial relevancia cuando una persona sorda necesita acceder a ámbitos donde se toman decisiones o se ejercen derechos. Su experiencia incluye el trabajo con denunciantes del caso Próvolo, una intervención que, según relató, le permitió dimensionar aún más la responsabilidad de su profesión.
"Interpretar no es simplemente trasladar palabras de una lengua a otra. Es asumir una responsabilidad social, ética y profesional: garantizar que una persona sorda pueda comprender, expresarse y ejercer plenamente sus derechos", señaló.
La intérprete destacó que su función exige neutralidad: transmitir el mensaje respetando su sentido, sin inducir respuestas, modificar el contenido ni asumir tareas de otros profesionales. En situaciones judiciales sensibles, consideró fundamental contar con formación específica en lenguaje y procedimientos judiciales, además de herramientas para afrontar relatos complejos.
Los errores más frecuentes al comunicarse
Cortéz también señaló que uno de los principales prejuicios consiste en pensar que la sordera es únicamente una dificultad para escuchar. Entre las situaciones frecuentes mencionó intentar hablar más fuerte o más lento, exagerar los gestos, asumir que una persona sorda comprende el español igual que una oyente o dirigirse al intérprete en lugar de hablar directamente con la persona sorda.
"Es fundamental garantizar la accesibilidad comunicacional desde el inicio", sostuvo Cortéz, especialmente en atención a víctimas, salud, Justicia u otros contextos donde la posibilidad de expresarse con libertad resulta determinante.
Dónde aprender Lengua de Señas en Mendoza
En la Asociación de Sordos de Mendoza funciona la subcomisión Grupo de Instructores de Lengua de Señas Argentina (GILSA), donde personas oyentes pueden aprender LSA junto con integrantes de la comunidad sorda.
Francica considera importante ampliar la enseñanza de LSA a escuelas, universidades, medicina, hospitales, bomberos, fuerzas de seguridad, organismos gubernamentales y espacios de atención al público. "No estoy diciendo que todos tengan que ser intérpretes, pero sí deberían tener conocimientos que les permitan comunicarse y atender correctamente a una persona sorda", explicó.
A 86 años de la creación de la Asociación y más de un siglo después de aquella primera escuela que dio origen a la conmemoración, el reclamo apunta a que la inclusión no quede solo en el papel. "La verdadera inclusión no consiste solamente en abrir una puerta. Consiste en asegurarnos de que, cuando una persona sorda atraviese esa puerta, pueda comunicarse, ser comprendida y ejercer sus derechos en igualdad de condiciones", concluyó Francica.