En Rioja al 900 piden ayuda a los gritos desde un balcón y los vecinos ya no saben qué hacer
Sociedad · Santa Fe

En Rioja al 900 piden ayuda a los gritos desde un balcón y los vecinos ya no saben qué hacer

Hace meses que los vecinos de Rioja al 900 escuchan gritos, peleas y hasta una nena pidiendo ayuda desde un balcón. Denunciaron todo, pero las causas siguen trabadas y ellos aseguran que ya no saben a quién más recurrir.

Los vecinos del microcentro rosarino que viven a la altura de Rioja al 900 no están atravesando una mala racha: conviven desde hace meses con dos inmuebles usurpados, denuncias de violencia y amenazas que ya derivaron en dos causas de desalojo. El conflicto, que arrancó a comienzos de este año, sigue sin resolverse y la paciencia del barrio se agota.

Las viviendas son linderas y por eso la Justicia las trata por separado: cada una tiene su propio expediente civil. Los frentistas que impulsaron las denuncias también mantuvieron contactos con funcionarios del gobierno provincial para visibilizar la situación.

Sin embargo, la resolución está frenada por un motivo sensible: en las casas viven menores de edad. Antes de avanzar, deben intervenir los organismos de niñez y adolescencia para garantizar la protección de los derechos de esos chicos.

El episodio que encendió la alarma

Una vecina de la cuadra contó que hace un par de noches una nena salió a un balcón a gritar y pedir ayuda. "No pudimos hacer nada", relató. Ese momento fue el que los llevó a exponer públicamente el conflicto, convencidos de que hay niños expuestos a distintos tipos de violencia.

"Vivimos esto todos los días. No es que pasó una vez o que fue un episodio aislado. Se escuchan gritos, peleas, golpes. Hay situaciones de violencia familiar, hombres que golpean a mujeres, mujeres que se pelean entre ellas y, lo que más nos preocupa, chicos que están en el medio de todo eso", denunció la mujer.

Y agregó: "Muchas veces somos los propios vecinos los que tenemos que llamar, denunciar o intervenir cuando vemos que están golpeando a un chico o cuando hay una situación de violencia. Somos nosotros los que tratamos de contener, de ver qué podemos hacer, porque no podés quedarte mirando cuando hay menores involucrados".

Otro frentista puso el foco en un hecho reciente: dos mujeres que viven en los inmuebles fueron heridas con un arma blanca. "No queremos que se acuerden de este lugar cuando hay un episodio grave y sale en las noticias, queremos que vean lo que está pasando y hagan algo", reclamó.

"Detrás de todo esto hay chicos, hay menores que están creciendo en medio de la violencia y que necesitan protección. Los vecinos estamos cansados, tenemos miedo y estamos muy preocupados", completó.

Qué dicen desde Seguridad y el municipio

En el Ministerio de Seguridad provincial conocen el caso. A raíz de las denuncias sobre lo que ocurre en esa cuadra hubo varias requisas y hasta se buscaron allí a personas con pedido de captura. La situación, además, tiene una complejidad extra: las viviendas son consideradas "aguantaderos".

Desde Seguridad intervinieron en episodios advertidos por llamados al 911, que pueden derivar en causas penales. En paralelo, las áreas de control del municipio siguen de cerca el expediente. La inquietud no es solo de los propietarios de los inmuebles: los vecinos advierten semana tras semana sobre situaciones que alteran la tranquilidad de la cuadra.

Dos expedientes y pocos comparendos

Las causas por desalojo están en el Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial a cargo del juez Sebastián Rupil. En uno de los legajos hay cuatro habitantes identificados como demandados y solo uno se presentó ante la Justicia con patrocinio de la defensoría civil. En el otro, fueron identificados siete habitantes y también compareció una sola persona a través de su patrocinante.

El expediente de uno de los inmuebles espera la intervención de la Defensoría General Civil por la presencia de menores antes del llamado a sentencia. El otro todavía está en etapa de notificación de rebeldía para los demandados que no se presentaron.

La intervención especial por la presencia de chicos está prevista en la ley provincial de protección de derechos de niños, niñas y adolescentes. Contempla mecanismos de emergencia para el alojamiento alternativo del grupo familiar y así evitar que terminen en situación de calle.

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