En Salta ya no quieren tomar taxi: el nuevo precio que espanta a todos
El aumento del 20% ya está en la calle y los salteños no lo perdonan: en pleno centro, los vecinos cuentan cómo hacen para no pagar la bajada de bandera. Lo que contestaron en la Plaza 9 de Julio.
Desde este jueves 1 de octubre, tomar un taxi o un remise en Salta cuesta un 20% más. La suba, autorizada por la Autoridad Metropolitana de Transporte, es la primera parte de un aumento escalonado: la bajada de bandera diurna llegará a $1.176 en los taxis y $1.179 en los remises, y en diciembre habrá otro ajuste del 10%.
El impacto ya se siente en la calle. A pocas horas de que los nuevos valores lleguen a los relojes, el móvil de Radio LUP Salta recorrió el centro para escuchar a los vecinos, y el resultado fue contundente: cada vez menos gente está dispuesta a pagar el viaje particular.
«Está mucho más caro»
En los alrededores de la Plaza 9 de Julio, los transeúntes no disimularon su malestar. Una de las pasajeras que todavía usa el servicio criticó la readecuación tarifaria: «se han ido..., está mucho» más caro, dijo, sin terminar la frase.
Otros vecinos, en cambio, reconocieron que el sector tiene costos que justifican una suba, aunque pusieron el foco en el bolsillo de los usuarios. «Tengo entendido que los costos que tienen de explotación del auto amerita un aumento, lo que no sé bien es cuánto debería ser el aumento justo tanto para el consumidor como para el que explota el auto», planteó un hombre que viaja de manera ocasional.
Apps y colectivo, los grandes ganadores
La recorrida también dejó a la vista el avance de las aplicaciones de viajes, que siguen ganando terreno gracias a la facilidad para reservar. Una joven salteña justificó su preferencia por las plataformas privadas con una frase simple: «es más fácil hacer que alguien te espere en la puerta».
El otro fenómeno que se consolidó en la vía pública es el transporte público masivo. Ante cada consulta del cronista, numerosas personas rechazaron la idea de tomar un remise y respondieron que se movilizan «en colectivo o auto», dispuestas a ajustar los gastos familiares antes que pagar las tarifas que se vienen.
Con la suba ya en vigencia y otro ajuste confirmado para diciembre, la pregunta que sobrevuela las calles salteñas es cuántos pasajeros más se bajarán del taxi para siempre.