En San Juan venden zapatillas y ropa que no pasan por ningún control: el detalle que incomoda a los comerciantes
Fardos de ropa usada que llegan desde países vecinos, zapatillas sin control y locales con costos imposibles de igualar: el sector que agrupa a los comerciantes de San Juan puso el grito en el cielo y apuntó a un circuito que crece sin freno.
El comercio formal de San Juan está en alerta. Según la Cámara de Comerciantes Unidos, creció la circulación de zapatillas e indumentaria que llegan por canales que no pagan impuestos, y eso golpea de lleno los costos de quienes sostienen sus negocios en regla.
Marcelo Quiroga, presidente de la entidad, habló con el móvil de Canal 13 y puso el foco en una competencia que, a su entender, ya no se juega en igualdad de condiciones. “Desde el comercio tradicional debemos defender el comercio totalmente instalado, que genera empleo y que busca por los canales legales hacerse de mercadería y volcarla hacia el cliente”, planteó.
El dirigente describió el circuito que, según el sector, alimenta esa diferencia: “Hay otros canales que vienen por otros lados, fardos de ropa de productos usados, importados de países vecinos. Y vienen por unos canales que no están permitidos, no pagan impuestos”.
Zapatillas e indumentaria, los rubros que más crecen
La preocupación no es generalizada: se concentra en sectores puntuales. De acuerdo con Quiroga, en los últimos tiempos se nota una mayor presencia de zapatillas y prendas que habrían ingresado por vías ilegales.
El impacto se explica por la estructura de costos. Un comercio formalizado paga impuestos, alquileres, cargas sociales y gastos de funcionamiento, algo que no afrontan los locales que venden mercadería fuera del circuito legal.
“Cuando te encontrás con tu comercio que estás haciendo las cosas en reglas, pero a la par te encontrás con otro que tiene otros costos, ahí repercute y eso es una competencia desleal”, afirmó Quiroga.
El reclamo por mayores controles
La Cámara de Comerciantes Unidos pretende que los establecimientos que comercializan este tipo de productos reciban los mismos controles que ya pesan sobre los negocios tradicionales. “Nosotros lo único que podemos hacer es emitir un comunicado sobre esto. Podemos acordar con el sindicato para que haga una inspección de ese local”, explicó.
Además, señaló que buscan “intentar tanto en lo municipal como provincial que se refuercen los controles y que esos locales tengan los mismos seguimientos que tiene hoy un comercio tradicional en el centro”.
Quiroga remarcó la cantidad de organismos que hoy fiscalizan a los comercios formales: “Hoy en día nos pasan muchos inspectores, de AFIP (ARCA), sindicato, SADAIC, todos”, manifestó.
El dirigente cerró su planteo vinculando la presión impositiva con los servicios públicos de la provincia: “Lo que son los impuestos que pagamos los comercios tradicionales, repercute luego en salud, seguridad y educación. Entonces cada vez que avalamos un comercio de contrabando, estamos pegándole a los servicios que tenemos en la provincia”.