En Tierra del Fuego una radio universitaria cumple 12 años y enciende una alerta que recorre todo el país

102 años de radio universitaria, 12 de RadioUNTDF y un dato de 2021 que sigue doliendo: solo el 42,9 % de las emisoras tenía partidas propias. Hoy la pregunta que lanzan desde Tierra del Fuego incomoda a todo el sistema.

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En Tierra del Fuego una radio universitaria cumple 12 años y enciende una alerta que recorre todo el país
En Tierra del Fuego una radio universitaria cumple 12 años y enciende una alerta que recorre todo el país

La primera radio universitaria de Argentina nació hace 102 años. RadioUNTDF cumple doce. Entre ambos aniversarios, el sistema de medios públicos universitarios atraviesa un escenario crítico por la restricción presupuestaria que golpea a las universidades públicas, y en Tierra del Fuego la pregunta ya no es cómo adaptarse a la era digital, sino cuánto tiempo más se puede sostener la misión pública con estructuras cada vez más frágiles.

Radios, canales, productoras y plataformas universitarias no son un apéndice de la actividad académica. Funcionan como espacios institucionales para garantizar el derecho a la comunicación, ampliar la pluralidad de voces y sostener presencia territorial. La discusión sobre su continuidad, advierten desde el propio sistema, ya no es administrativa.

Un presupuesto que no alcanza y una discusión que excede los números

En septiembre de 2026, el 96º Plenario de Rectoras y Rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), reunido en la Universidad Nacional de Río Negro, sede San Carlos de Bariloche, aprobó el proyecto de presupuesto universitario para 2027 por 11 billones de pesos. Mónica Biasone, presidenta de la Comisión de Asuntos Económicos del organismo, resumió el espíritu de la propuesta: expresa lo que las universidades necesitan “para funcionar y para seguir existiendo como sistema”.

El clima excede lo económico. Días antes, en el II Congreso Nacional de Innovación Universitaria, el vicepresidente del CIN y rector de la UNRN, Anselmo Torres, advirtió que el problema “no se agota en la situación presupuestaria”. El presidente del CIN y rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, llamó a sostener, resguardar y transformar la universidad pública.

En ese marco hay una dimensión menos visible: qué ocurre con los medios que dependen de las universidades. Radios, canales y plataformas digitales arrastran restricciones presupuestarias, pérdida de capacidad salarial y dificultades para invertir, mientras la demanda sobre ellos crece: producir información, comunicar ciencia, disputar la desinformación, incorporar nuevos lenguajes y llegar a nuevas audiencias.

La fragilidad no es nueva: el dato que ya marcaba la alerta en 2021

La situación no parte de una base sólida. En 2021, el relevamiento nacional de la Red de Radios Universitarias del CIN (ARUNA) ya mostraba una vulnerabilidad significativa: solo el 42,9 % de las radios relevadas contaba con partidas presupuestarias específicas asignadas por sus universidades. El informe también detectaba estructuras laborales pequeñas, roles que una misma persona cubre simultáneamente y necesidades de capacitación en digitalización, redes, técnica, conocimiento de audiencias, perspectiva de género, gestión, planificación y evaluación.

Con la restricción actual, esa fragilidad se profundiza en uno de los principales entramados federales de comunicación pública del sistema universitario.

Qué hace una radio universitaria que ninguna otra hace

El relevamiento de ARUNA define a las emisoras universitarias como actores sociopolíticos y culturales vinculados a los derechos a la comunicación y a la información. Sus proyectos buscan ofrecer información diversa y plural, incorporar perspectivas ausentes en otras agendas y visibilizar expresiones culturales locales, además de comunicar la producción académica y científica.

La Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA), sancionada en 2009 y aún vigente aunque con restricciones, incorporó a las universidades nacionales como prestadoras de servicios audiovisuales. Como señala Giorgi (2023), con esa norma la radiodifusión universitaria encontró por primera vez una definición integral dentro de las políticas públicas comunicacionales.

Pero reconocimiento jurídico y sostenibilidad material no son lo mismo. El artículo 146 contempla diversas fuentes de financiamiento, aunque los estudios posteriores advierten una brecha entre las posibilidades normativas y su implementación efectiva. Milito (2025) habla de una correspondencia parcial: hay legitimidad jurídica, pero no mecanismos que aseguren continuidad financiera y planificación de largo plazo.

Si la comunicación es un derecho y los medios universitarios son dispositivos para ejercerlo, el financiamiento deja de ser un problema administrativo y se convierte en condición material para que existan pluralidad, federalismo, acceso y continuidad.

Cuando la política pública funciona: lo que dejó la Televisión Digital Abierta

La trayectoria de los medios audiovisuales universitarios muestra qué puede producir una política pública cuando financiamiento, infraestructura y recursos humanos se articulan. Claudia Ducatenzeiler, ex coordinadora ejecutiva de la Red Nacional Audiovisual Universitaria (RENAU), recordó en ‘Laboratorio de ideas’ de Radio Provincia que el desarrollo de la Televisión Digital Abierta y las políticas posteriores a la LSCA “permitieron dotar a universidades de equipamiento, estructuras de producción y personal especializado. Esa capacidad posibilitó que centros universitarios de diferentes regiones produjeran desde sus territorios, con profesionales locales y agendas propias”.

El punto es clave para la comunicación pública de la ciencia. Las universidades generan conocimiento sobre ambiente, salud, economía, tecnología y cultura, pero la producción científica no garantiza por sí sola su apropiación social. Hay que comunicar, contextualizar, narrar y poner ese conocimiento en circulación con lenguajes accesibles.

Por eso la discusión no se reduce a cuántas horas de programación se mantienen o qué equipamiento renovar. El relevamiento de ARUNA mostraba que más del 90 % de las radios abordaba permanentemente arte y cultura, comunicación pública de la ciencia e información de actualidad. Reducir su capacidad de producción implica reducir una de las vías por las que la inversión pública en investigación vuelve a la sociedad como información accesible.

Presupuesto, tecnología y formación: las tensiones de 2026

La transformación tecnológica multiplicó las posibilidades de circulación, pero también las tareas. Una radio universitaria hoy produce para web, genera contenido para redes, hace streaming y series de podcast, gestiona archivos digitales, mide audiencias y adapta formatos a distintas formas de consumo.

Giorgi (2023) propone mirar esa complejidad desde dimensiones institucionales, legales, técnicas, tecnológicas, presupuestarias, organizacionales, territoriales y de trabajo en red, y advierte dificultades recurrentes: sostenibilidad económica, actualización tecnológica, mantenimiento e incorporación de personal profesional. Para Gardella y Villamayor (2015), gestionar una radio universitaria exige considerar a la vez lo político, jurídico, comunicacional, organizacional y de sostenibilidad, además de los vínculos institucionales, sociales y territoriales.

En una entrevista con RadioUNTDF, la presidenta de ARUNA, Agustina Colucci, señaló que las 65 radios que hoy integran la red atraviesan una situación en la que “hoy nos preocupa lo humano”. Las dificultades salariales conviven con necesidades de capacitación, actualización tecnológica y producción para nuevos espacios digitales. Quienes gestionan estos medios, además, deben ocuparse de recursos humanos, programación, administración, técnica, proyectos, alianzas y búsqueda de financiamiento.

Milito (2025) llega a una preocupación similar desde el estudio de Radio Universidad Nacional de La Plata: la sostenibilidad no puede quedar supeditada a voluntades individuales o decisiones circunstanciales de cada gestión. Presupuesto, cargos, equipamiento, capacitación y estructuras administrativas son condiciones institucionales para garantizar continuidad.

Plataformas privadas y derecho a la comunicación

A la fragilidad presupuestaria se suma una transformación digital que excede a las universidades. El doctor en Comunicación y docente del Instituto de Educación y del Conocimiento (IEC – UNTDF), Emiliano Sánchez Narvarte, afirmó en RadioUNTDF que “el ecosistema comunicacional contemporáneo está atravesado por plataformas digitales cuyo funcionamiento responde principalmente a lógicas comerciales y de valorización de datos”.

El planteo interpela directamente al derecho a la comunicación: una parte creciente de la circulación de contenidos culturales e informativos ocurre dentro de infraestructuras privadas que no se regulan bajo las mismas categorías que los medios tradicionales. En ese escenario, los medios públicos universitarios permiten construir agendas y circuitos de circulación que no dependen exclusivamente de esas lógicas comerciales.

Para Colucci, las radios universitarias no solo producen contenidos: en cada vínculo con organizaciones sociales, clubes, investigadores, estudiantes y actores territoriales están “construyendo democracia”. No se trata solo de ampliar la cantidad de contenidos, sino de generar condiciones para que distintos actores accedan a la palabra pública y participen de una agenda comunicacional federal.

El trabajo en red aparece así como estrategia de supervivencia y como política comunicacional. No reemplaza al financiamiento: permite aprovechar capacidades distribuidas, producir de forma colaborativa y ampliar la circulación de voces territoriales.

La pregunta que RadioUNTDF lanza desde Tierra del Fuego

A pocos días de cumplir doce años, RadioUNTDF plantea una pregunta que excede su propia experiencia: qué radio universitaria le interesa sostener a la comunidad. Ya no está en discusión si las radios universitarias se adaptaron a la convergencia digital —lo hicieron: producen podcast, streaming, contenidos para redes y coberturas territoriales con estructuras reducidas—. Tampoco su reconocimiento jurídico, que la Ley 26.522 consolidó.

Lo que permanece abierto es qué condiciones políticas, presupuestarias e institucionales garantizarán su continuidad y desarrollo. Giorgi (2023) advierte que el crecimiento de las radios universitarias no estuvo acompañado por una política sostenida de financiamiento, y propone que el sistema de medios públicos universitarios sea reconocido expresamente en las futuras discusiones sobre educación superior. Milito (2025) vuelve sobre la misma dificultad: cuando la legitimidad normativa no se traduce en estructuras estables, las radios quedan expuestas a precariedad, dependencia institucional y discontinuidad.

La discusión presupuestaria de 2027, entonces, no concierne solo a cuánto cuesta mantener encendido un transmisor. Interroga qué lugar ocupa la comunicación dentro del proyecto de universidad pública argentina. Sostener una radio abierta significa sostener trabajadores y trabajadoras, preservar archivos, formar estudiantes, renovar tecnología y producir contenidos. Significa también garantizar que conocimientos financiados públicamente circulen fuera de los claustros y que comunidades alejadas de los grandes centros mediáticos encuentren espacios donde reconocerse.

La radiografía de septiembre de 2026 muestra un sistema con capacidad profesional, redes federales, legitimidad jurídica y experiencia acumulada, pero apoyado en estructuras económicas desiguales y cada vez más tensionadas. El desafío no es solo resistir hasta que cambie el contexto: es evitar que lo que hoy se sostiene con compromiso personal termine naturalizándose como modelo de gestión.

A doce años de la primera transmisión de RadioUNTDF, preguntar por su futuro es preguntar qué responsabilidad asume el Estado para garantizar una comunicación democrática, federal, científica, cultural y accesible. Una radio universitaria puede seguir emitiendo en condiciones precarias. La pregunta más difícil es durante cuánto tiempo puede seguir cumpliendo su misión pública así.

Por Elizabeth Furlano y Florencia Basso, de RadioUNTDF.

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