En un paraje de Corrientes aprendieron el oficio de sus abuelos y ahora los premian en todo el país
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En un paraje de Corrientes aprendieron el oficio de sus abuelos y ahora los premian en todo el país

Los maestros artesanos del paraje son cada vez más grandes y los chicos lo advirtieron solos: si nadie aprende el oficio del sombrero de palma, se pierde para siempre. Lo que hicieron después los llevó a una feria nacional.

Un grupo de estudiantes de una escuela rural de Corrientes logró algo que muy pocos proyectos escolares consiguen: que una técnica artesanal de raíz guaraní, transmitida de generación en generación, vuelva a tener futuro entre los más jóvenes. La iniciativa fue distinguida en la Feria Nacional de Ciencias, Tecnología, Arte y Matemática Steam 2026.

Los protagonistas son alumnos de la Extensión Áulica del Colegio Secundario Mahatma Gandhi, que funciona dentro de la Escuela Nº 683 del paraje Costa Batel, en Yatay Tí Calle, departamento Goya. Presentaron el proyecto «Uniendo tradiciones: la planta caranday y la elaboración del sombrero de palma».

El origen: una alarma entre los propios chicos

La inquietud no vino de los docentes ni de un programa oficial. Fueron los propios estudiantes quienes advirtieron que los maestros artesanos de la zona son, en su mayoría, personas de edad avanzada, y que con ellos podía irse también el conocimiento del oficio.

Con esa preocupación como punto de partida, decidieron investigar los orígenes de la actividad y aprender a hacer sus propios sombreros con las técnicas ancestrales que se practican en la zona.

Cinco pasos, todo a mano

La docente Marcela Zarantonelli detalló cómo se organiza el proceso de confección, que es íntegramente manual. El trabajo incluye cinco etapas: el corte de las hojas de palma, la curación y preparación de las fibras, el trenzado, el planchado y el costureo final.

La materia prima sale de las plantas de caranday o yataí que crecen en los predios rurales del lugar. Después de acondicionar las fibras para darles flexibilidad y resistencia, se trenzan a mano y quedan listas para el armado de la pieza.

Los alumnos atravesaron cada uno de esos pasos hasta poder confeccionar los sombreros por sus propios medios. Así, el proyecto unió los saberes populares y campesinos con el aprendizaje escolar y aportó a la continuidad de una práctica artesanal típica de Costa Batel.

De la muestra escolar al reconocimiento nacional

El recorrido empezó en la instancia escolar, siguió en la zonal y después el trabajo fue seleccionado en la etapa provincial, que se realizó en la ciudad de Corrientes. En ese camino, los evaluadores subrayaron la precisión técnica, la fundamentación teórica y el compromiso de los chicos con la propuesta.

El proyecto lo desarrollaron de manera colaborativa 14 estudiantes de cuarto, quinto y sexto año de la orientación en Biología. Las reglas del certamen, sin embargo, permitían que la delegación nacional estuviera formada solo por dos expositores: Antonia Méndez y Facundo Rolón fueron los elegidos para representar a la institución, acompañados por la profesora Zarantonelli. El resto de la comunidad escolar siguió la experiencia y acompañó a distancia.

En la Feria Nacional, los representantes correntinos presentaron su investigación en la sección de Arte y Modalidad Rural. Recibieron reconocimientos y valoraciones positivas de evaluadores y docentes de distintas provincias, que destacaron el conocimiento demostrado, la fundamentación biológica y la transmisión de la identidad regional.

Una escuela chica con una tradición grande

La Extensión Áulica del Colegio Secundario Mahatma Gandhi tiene una matrícula de alrededor de 45 estudiantes y está a pocos kilómetros del casco urbano de Yatay Ti Calle, en el departamento Goya.

Para llevar adelante el proyecto, la institución trabajó junto a artesanos locales, que aportaron herramientas, piezas de exhibición y testimonios históricos sobre la elaboración del sombrero de palma. Ese contacto permitió a los estudiantes conocer de cerca a los protagonistas de una tradición que sigue vigente en la zona.

La iniciativa se vincula además con la Fiesta Regional del Sombrero de Palma, que se celebra todos los años a fines de enero en Yatay Ti Calle y busca mantener viva esa expresión de la identidad local.

Lo que viene

Los alumnos no quieren quedarse con el premio. Planean organizar talleres abiertos a la comunidad para enseñar la técnica a otros jóvenes y difundir su experiencia en redes sociales, con la idea de ampliar el alcance y contribuir a que este saber ancestral no se corte.

Distinción nacional para alumnos que rescatan una técnica ancestral

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