En una escuela de Catamarca van a clases solo tres días por semana y los padres ya no saben qué hacer
Los chicos de 5° año D de la escuela "Gobernador José Cubas" van a clases solo tres días por semana desde hace meses, y lo que se viene esta semana puede cambiar todo: los padres ya tienen un plan si no hay respuesta.
Las familias de los chicos de 5° año D de la escuela "Gobernador José Cubas" (anexo) están hartas: desde junio no tienen maestra de grado y las clases se redujeron a tres días por semana. El reclamo lleva meses sin respuesta y esta semana podría definir el futuro del curso.
Según contaron madres y padres, la docente que tenía el cargo también dictaba Lengua y Literatura y Ciencias Sociales. En julio pidió una licencia por largo tratamiento y nunca fue reemplazada. Desde entonces, el aula quedó sin una maestra fija que cubra esas horas.
La rutina de los alumnos cambió por completo. Hoy asisten a clases solo los lunes, miércoles y viernes, y con horario reducido. Para las familias, esa modalidad significa una pérdida enorme en el proceso de aprendizaje y una mochila difícil de cargar para los chicos.
Reclamos que no llegan a destino
Los tutores aseguran que hicieron los reclamos ante la conducción del establecimiento. También desde la escuela se habrían enviado notas al Ministerio de Educación. Pero hasta ahora, según los padres, no recibieron ninguna respuesta sobre la cobertura del cargo.
La bronca crece porque el tiempo pasa y la solución no aparece. Por eso, esta semana la pelea vuelve a tomar fuerza: este jueves se realizará una asamblea docente donde esperan conocer si finalmente se designará a una docente para el curso.
Los padres anticiparon que van a seguir de cerca lo que pase en esa asamblea. Si el cargo no se cubre, analizan concretar una sentada masiva como medida de protesta para visibilizar el reclamo y presionar a las autoridades.
El pedido es concreto y no tiene vueltas: que 5° D vuelva a tener su maestra de grado y que los chicos recuperen una jornada escolar normal. Mientras tanto, la incertidumbre sigue golpeando la puerta de las familias catamarqueñas.