En una fábrica de Pocito los operarios levantaron las manos y empezaron a hablar sin decir una palabra
Los operarios de una fábrica de Pocito dejaron las máquinas para sentarse a aprender algo que no se enseña con manuales. La escena tiene un protagonista inesperado y un detalle que nadie vio venir.
En plena planta industrial de Lacoste, en Pocito, los operarios dejaron por un rato las máquinas y se sentaron a aprender algo que no se enseña con manuales: Lengua de Señas Argentina (LSA). Las clases arrancaron este miércoles y están a cargo de una docente sorda y una intérprete de los equipos técnicos de la Dirección de Personas con Discapacidad de la Provincia.
La capacitación, que se dicta en las mismas instalaciones de la fábrica, está destinada a operarios, técnicos y profesionales de distintas áreas. No es un curso aislado: llega después de que la empresa sumara a cuatro personas sordas a su Escuela de Costura, en el marco del programa Aprender, Trabajar y Producir que impulsa el Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación.
¿Quiénes se sientan a aprender?
El curso se dicta todos los miércoles y reúne a trabajadores de sectores clave: Desarrollo de Producción, Administración, Supervisión, Calidad, Métodos y Tiempos, Mantenimiento, Recursos Humanos y Finanzas. La idea es que incorporen herramientas concretas para comunicarse con sus compañeros sordos e hipoacúsicos en el día a día.
La Dirección de Personas con Discapacidad no solo puso a los capacitadores: también intervino en las entrevistas a través de la Base de Datos para la Inserción Laboral, colaboró en la selección de perfiles según lo que pedía la compañía y acompaña el proceso de manera permanente. Además, los equipos técnicos armaron un glosario específico con términos que se usan a diario en la planta: desde partes de maquinaria y nombres de prendas hasta acciones propias del proceso productivo.
Visita y continuidad asegurada
Durante las primeras jornadas, la planta recibió a Paula Moreno, titular de la Dirección de Personas con Discapacidad, junto a las profesionales Elizabeth Fernández (psicóloga) y Rosana Montero (licenciada en Educación). Las recibieron Virginia Morte y Martina López, referentes de Recursos Humanos de la empresa, con quienes ratificaron que el programa seguirá cada semana.
La apuesta busca consolidar espacios de trabajo más inclusivos y accesibles, y marcar un precedente en el sector industrial sanjuanino.