En una zona de lujo de Posadas, el drama de los vecinos que viven aterrorizados por la droga y los robos
Robos, amenazas y consumo de drogas al aire libre: los vecinos de las chacras 176, 179 y 181 de Posadas aseguran que la policía no da respuestas y que los delincuentes actúan con total impunidad. ¿Hasta cuándo?
En las chacras 176, 179 y 181 de Posadas, el miedo se volvió moneda corriente. Los vecinos denuncian que la violencia, el consumo de estupefacientes y los delitos contra la propiedad se dispararon en los últimos meses, y temen que ocurra una tragedia. “Vivimos con miedo todo el día”, aseguran.
¿Qué pasa en las chacras de Posadas?
La situación es insostenible para los residentes de esta zona, ubicada a pasos de la delegación de Prefectura Naval Argentina, entre clubes náuticos y lujosas casas sobre las avenidas San Martín, Urquiza, Tomás Guido y Almafuerte. Pese a la aparente tranquilidad del barrio, los delitos se multiplican.
Una vecina, que pidió mantener su identidad en reserva, relató: “Tenemos miedo, los jóvenes se drogan todo el tiempo y salen a robar armados a sus vecinos”. Ella misma fue víctima de escruches en su casa, robo de cables y amenazas. “Los veo a los pocos días de haber sido liberados, drogándose frente a cualquier persona, no les importa si son niños o adultos”, agregó.
Robos constantes y amenazas
Los delincuentes se llevan todo lo que pueden: cables de electricidad de EMSA, de fibra óptica, y hasta elementos de las viviendas. También cometen arrebatos callejeros a punta de cuchillo. Los vecinos denuncian que las autoridades no actúan. “Ya varios denunciamos, dimos nombres y terminamos amenazados. En la comisaría nos exigen ratificar una denuncia tras otra, parece un chiste”, se quejó la mujer.
Otro residente describió escenas insólitas: “Los ves cómo se trepan a las columnas de luz para cortar cables y caen porque los postes están podridos”. Y agregó: “Están muy drogados, fuman pipa todo el día, ese veneno que compran por mil pesos y les quema la cabeza. El efecto les dura un ratito, quedan tirados y cuando se les pasa salen a afanar desesperados”.
La droga, el origen del problema
Según los vecinos, la droga se compra en la chacra 181, a la vista de todos. “La policía ya no nos tranquiliza. No son pocas las víctimas que salen a golpearlos para recuperar lo robado”, contó una mujer que alquila dúplex en la zona. “Nos duran dos meses los inquilinos: les roban ni bien se mudan, a las mujeres las atacan a cuchillo y les rompen el auto para que no denuncien”.
La oscuridad favorece a los delincuentes: “Rompen las luces de la calle y en la oscuridad asaltan al que pasa”. Los operativos judiciales solo brindan alivio temporal. “Nos dejan un patrullero dos semanas y después vuelve todo igual. Es irónico: la policía nos pide ratificar denuncias y los mismos que nos robaron nos amenazan en la calle”, concluyó.