En vivo desde Israel: Nelson Castro transmitía cuando las alarmas lo obligaron a correr al refugio
Desde un refugio en Israel, Nelson Castro narró en vivo el momento en que las alarmas antiaéreas sonaron. Mientras tanto, en Teherán, una nube negra de petróleo cubre la ciudad y amenaza con una lluvia peligrosa. ¿Cómo se vive hora a hora esta escalada?
La cruda realidad del conflicto en Medio Oriente se coló en vivo en la pantalla de TN. El periodista Nelson Castro mostraba los refugios israelíes en el preciso instante en que las sirenas antiaéreas comenzaron a sonar, forzando a todo el equipo a buscar protección de inmediato. La escena, tensa y reveladora, expuso la vulnerabilidad de la población civil ante los repetidos ataques con misiles.
“Acaba de sonar la alarma otra vez”, anunció Castro mientras se escuchaban claramente las advertencias de fondo. El equipo periodístico, compuesto por camarógrafos y productores, tuvo que interrumpir la transmisión y descender rápidamente a un lugar seguro.
Desde el lugar de los hechos, Castro reflexionó sobre el impacto de estos ataques. “Más allá de lo que nosotros hablamos sobre la superioridad militar que tiene Israel, el daño sobre la población civil que produce Irán es importante. Imaginate pasar la noche así”, relató. El periodista también señaló que “se está repitiendo el patrón de ataque que Irán está haciendo”.
La situación se repitió en un lapso muy corto. En menos de veinte minutos, el equipo de TN tuvo que descender al refugio en dos oportunidades distintas, evidenciando la frecuencia e intensidad de la ofensiva.
El otro frente: Teherán bajo una nube negra y la amenaza de lluvia ácida
Mientras Israel se protegía de los misiles, en el bando opuesto se vivía una escena apocalíptica. Este domingo, una densa nube negra cubrió el cielo de Teherán, la capital iraní, tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra depósitos petroleros del país.
Las autoridades locales emitieron una alerta por la posibilidad de que se produzca lluvia ácida sobre la ciudad. La advertencia no era infundada: en varias zonas ya comenzaron a caer gotas de un color oscuro, potencialmente contaminadas con residuos de petróleo.
Cerca de diez millones de residentes amanecieron bajo este manto opaco. Un corresponsal de CNN en el lugar describió la situación con crudeza: “Se puede ver que la lluvia, el agua de lluvia, es realmente negra, aparentemente saturada de petróleo”.
“Esto es lo que está sucediendo esta mañana, este tipo de lluvia cargada de petróleo que estamos experimentando sobre la capital iraní, después de los ataques”, precisó el periodista desde Teherán.
Los testimonios de los vecinos reflejan el impacto psicológico de los bombardeos. “Vi la explosión en la noche; iluminó el cielo, algo que nunca había visto: parecía el fin del mundo, o el comienzo de lo que me recuerda al infierno”, expresó un habitante de la ciudad, describiendo el momento en que las instalaciones petroleras fueron alcanzadas.
El incidente muestra una faceta menos visible de los conflictos modernos: las consecuencias ambientales y el riesgo para la salud pública que generan los ataques a infraestructura industrial, sumando una capa más de complejidad a una guerra que se libra tanto en el aire como en la tierra.