Enseña a 3.600 metros de altura y su día empieza mucho antes de entrar al aula
René Cayo enseña en Catua, a 3.600 metros de altura. Su jornada arranca el domingo, entre bolsos, nueve horas de viaje y pedidos de los chicos. Pero hay algo más que lo ata a ese lugar.
René Cayo lleva una década frente a alumnos en Catua, una localidad de la Puna jujeña ubicada a 3.600 metros sobre el nivel del mar. En el marco del Día del Profesor, el docente contó a Radio 2 cómo es sostener una escuela en uno de los rincones más apartados de la provincia y por qué su jornada laboral arranca el domingo, mucho antes de pisar el aula.
El viaje desde Monterrico hasta Catua insume cerca de nueve horas. En ese trayecto no viajan solo sus cosas: también carga materiales y pedidos que los propios chicos le encargan para las actividades escolares.
"Nosotros comenzamos trabajando ya desde el domingo. Desde el día domingo nosotros empezamos a armar nuestros bolsos a cortar ya nuestras actividades del domingo porque tenemos muchísimas horas de viaje", relató el educador.
Un vínculo que se parece al familiar
A diferencia de lo que ocurre en las ciudades, el lazo entre el maestro rural y la comunidad se construye puertas adentro. La convivencia diaria, las horas extra dedicadas a tutorías, ensayos o la organización de eventos escolares exceden largamente las horas cátedra.
"Tenemos un vínculo casi familiar porque ellos nos buscan a nosotros y nosotros también cuando ya no estamos ya los extrañamos también a ellos, nosotros vivimos ahí en la comunidad, ellos saben dónde alquilamos", expresó Cayo.
Reclamos por las condiciones laborales
El docente también cuestionó las dificultades logísticas que imponen las autoridades educativas, sobre todo en el manejo de los feriados y la disponibilidad de transporte. Según su testimonio, muchas veces no se dimensiona el esfuerzo físico ni el desarraigo que significa trabajar en la altitud.
Pese a los obstáculos presupuestarios y a las demandas pendientes del sistema, Cayo valoró su experiencia y alentó a los nuevos profesionales a sumarse a la docencia rural. Para él, la actividad potenció su vocación pedagógica y también su faceta como creador de contenidos digitales sobre los paisajes y la vida en la Puna.