En La Carolina, la maestra no solo da clase: también saca turnos y lleva a los chicos. El director de la Escuela N°204 contó cómo se trabaja cuando la nieve y las distancias mandan, y qué les pide a las familias.
Alejandro Guiñazú dirige la Escuela N°204 'Maestro Nemesio Villegas' de La Carolina y, en el Día del Maestro Rural Sanluiseño, contó cómo el clima, las distancias y las necesidades de las familias atraviesan la tarea diaria.
Llegar a la escuela en La Carolina no siempre es sencillo. El frío intenso, la nieve y el viento obligan a los docentes a reorganizar sus actividades para sostener las clases, aunque la prioridad se mantiene firme: que los chicos estén escolarizados y puedan seguir aprendiendo.
Guiñazú lo sabe bien. Él viaja desde San Francisco para cumplir con su rol de director, y las docentes de su equipo también se trasladan desde distintos puntos. Las condiciones climáticas son parte del paisaje cotidiano y, lejos de frenar la tarea, marcan el ritmo de una escuela que se adapta.
Cuando la escuela también resuelve trámites
En la ruralidad, enseñar implica bastante más que dar clase. Las distancias hacen que muchas familias acudan a los docentes para resolver necesidades concretas del día a día. “Por ahí a una maestra le piden: ‘Seño ¿me sacás un turno?’ o ‘Dire ¿me podés llevar?’”, relató el director.
Esos pedidos, que en la ciudad se resuelven con una aplicación o una llamada, en La Carolina terminan en manos de la maestra o del directivo de turno. Guiñazú los define como pequeñas “gauchadas” que estrechan el vínculo con la comunidad y exceden por completo los contenidos escolares.
Según contó, tanto él como las docentes de su equipo procuran estar disponibles para acompañar a las familias cuando lo necesitan. La relación se construye puertas adentro del aula, pero también en cada gestión que alguien no puede hacer solo.
“La escuela siempre es de puertas abiertas”
El director quiso dejarles un mensaje claro a los chicos y a sus familias: pueden contar con todo el equipo educativo. “La escuela siempre es de puertas abiertas, en todo lo que necesiten. Por ahí siempre hay algún problemita y los oídos tanto de las docentes como del directivo siempre están abiertos para ustedes”, expresó.
Así entiende Guiñazú la docencia rural: enseñar, escuchar y acompañar como partes de un mismo compromiso. Una forma de trabajar en la que el vínculo cercano con los chicos y con sus familias es tan importante como cada clase que se da.
