Entraron a una escuela a cuatro cuadras de la comisaría y se llevaron algo que no se puede reemplazar fácil
Tres equipos de aire acondicionado desmantelados, dos cestos que también volaron y una escuela que está a cuatro cuadras de la comisaría. La cuenta para reparar el daño no la paga el que entró a robar.
La comunidad educativa de la Escuela Secundaria Apipé, en el barrio homónimo de la ciudad de Corrientes, volvió a ser blanco de un ataque que ya tiene un patrón conocido. Delincuentes ingresaron al predio de calle Badajoz y desmantelaron tres equipos de aire acondicionado para extraer sus caños de cobre y cables de funcionamiento. También se llevaron dos cestos de plástico para residuos.
El daño no se limita a lo que se llevaron. Los aparatos quedaron completamente inútiles, y reponer cada uno cuesta cerca de $800.000 entre materiales y mano de obra. La cuenta recae sobre las cooperadoras escolares y el Estado.
Un mismo modus operandi que ya afectó a otros colegios
No es un hecho aislado. En las últimas semanas, establecimientos como la Escuela Industrial Bernardino Rivadavia y la secundaria del barrio Ponce sufrieron vandalizaciones de idéntica naturaleza. Según señalaron efectivos policiales, el material sustraído suele terminar en chacaritas por montos mínimos, destinados a financiar consumos del momento.
La distancia entre lo que se paga por el cobre y lo que cuesta reparar el daño es abismal. En el mercado informal, el kilo de cobre se cotiza alrededor de $17.000, lo que obligaría a vandalizar unos 20 aires acondicionados para juntar esa cifra. Del otro lado, devolverle la funcionalidad a un solo equipo supera los $800.000.
Denuncia y preocupación en la comunidad
La denuncia ya fue radicada en la Comisaría Novena, con jurisdicción en la zona, donde el personal policial trabaja para identificar a los responsables del ingreso al predio. El dato no es menor: la escuela está a solo cuatro cuadras de esa dependencia.
Tutores y directivos manifestaron su inquietud por la reiteración de estos robos y el impacto directo que tienen en el dictado de clases. Sin climatización, las aulas quedan en condiciones precarias para sostener la actividad escolar.


