Entraron a una fundación infantil y dejaron un rastro de destrucción que rompió el corazón de todos
No buscaban dinero, solo destruir. Lo que encontraron dentro de la fundación infantil dejó a todos sin palabras y con el corazón roto.
Este lunes, la Fundación Dignamente en Quimilí vivió una escena de pesadilla. No robaron dinero ni tecnología: destrozaron la ilusión de los más chicos.
Al ingresar, los referentes se encontraron con un panorama desolador. Las salitas de jardín y talleres, que durante más de 9 años fueron refugio de familias de escasos recursos, habían sido arrasadas.
Lo que más duele no es lo que se llevaron, sino lo que quedó en el suelo: juguetes donados, recuperados con amor para los niños, terminaron rotos sistemáticamente. Libros, cuadernos y hojas fueron rasgados y esparcidos; crayones y útiles, pisoteados y destruidos.
¿Qué buscaban los atacantes?
“No buscaban dinero. Vinieron a romper”, resumió con impotencia un colaborador. La saña del ataque sugiere un desprecio total por la labor social de la fundación, pilar de la educación inicial en la zona.
A pesar del golpe anímico, la institución no baja los brazos. A través de un comunicado cargado de dolor pero firmeza, reafirmó su compromiso con las familias santiagueñas. Sin embargo, la reconstrucción no será fácil.
Campaña de emergencia: ¿cómo ayudar?
El espacio de aprendizaje quedó despojado de sus herramientas básicas. Se inició una campaña para recolectar:
- Materiales de librería (hojas, lápices, crayones, cartulinas).
- Juguetes en buen estado.
- Materiales didácticos y de estimulación temprana.
Este no fue solo un robo a una ONG; es un ataque directo al futuro de los niños más vulnerables de Quimilí. Mientras la policía investiga, la fundación llama a la solidaridad para que las salitas puedan volver a abrirse pronto. Para colaborar, acercarse a la sede o contactar por canales oficiales.