Entraron al cementerio de General Alvear y vaciaron un panteón: el único objeto que no se llevaron
Andrés Porta fue hasta el cementerio de General Alvear a visitar a sus seres queridos y se encontró con un escenario desolador: los ladrones habían entrado a su panteón familiar y se llevaron todo el bronce. Lo que dejaron atrás es lo que más duele.
Un nuevo episodio delictivo sacudió a General Alvear y dejó al descubierto la fragilidad de la seguridad en el cementerio local. Esta vez, los delincuentes no se conformaron con un robo menor: ingresaron a un panteón familiar y se llevaron todos los elementos de bronce que encontraron a su paso.
La denuncia la realizó Andrés Porta, quien relató que los autores del hecho entraron al lugar donde descansan sus seres queridos y desmantelaron prácticamente el interior del panteón. Según su testimonio, los ladrones dejaron únicamente las fotografías de los familiares, como una marca macabra de lo que no les servía.
Un golpe al corazón, además del bolsillo
Más allá de la pérdida económica que implica la sustracción de los elementos de bronce, el episodio provocó un fuerte impacto emocional en la familia. Porta manifestó su bronca e impotencia ante una situación que calificó como difícil de comprender, sobre todo porque ocurrió en un espacio destinado al recuerdo y descanso de los seres queridos.
El valor afectivo de los objetos robados —muchos de ellos colocados en memoria de los fallecidos— es incalculable. La familia no solo perdió bienes materiales, sino también símbolos cargados de significado.
Reclamo por más seguridad en el cementerio
El caso reavivó el debate sobre las condiciones de seguridad y control dentro del cementerio de General Alvear. Tras conocerse la denuncia, volvió a tomar fuerza el pedido de reforzar la vigilancia y adoptar medidas concretas para evitar nuevos robos y actos de vandalismo.
Vecinos y familiares se suman a la preocupación: reclaman mayor protección en un espacio donde, además de bienes materiales, descansan objetos con un profundo significado emocional. El robo en el panteón de la familia Porta no es un hecho aislado, sino un eslabón más de una serie de episodios que golpean la tranquilidad de la comunidad.