Entraron con 600 policías y aun así el Martearena colapsó: la postal que se repite
Miles de hinchas tucumanos y de Platense llegaron al Martearena para una semifinal histórica. La Policía desplegó 600 efectivos y abrió las puertas temprano, pero adentro la historia fue otra: filas interminables bajo la lluvia y una organización que mezcló entradas. ¿Qué falló esta vez?
La semifinal de Copa Argentina entre Atlético Tucumán y Platense prometía una noche de fiesta en el estadio Padre Ernesto Martearena. Miles de hinchas tucumanos cruzaron la provincia para alentar al Decano, y el público de Platense también dijo presente. Sin embargo, el ingreso al estadio volvió a convertirse en un dolor de cabeza para cientos de simpatizantes que quedaron atrapados en filas interminables bajo la lluvia y el frío.
La Policía de Salta había anunciado un despliegue de más de 600 efectivos, con controles en rutas, en los accesos a la ciudad y un operativo especial en el Martearena. Las puertas se abrieron a las 19, más de dos horas antes del partido, con la recomendación oficial de llegar temprano para "agilizar los controles" y evitar demoras. Nada de eso ocurrió.
Filas que no distinguen entradas
Los asistentes reportaron esperas prolongadas, controles lentos y una organización que mezcló a personas con entradas de diferentes sectores en una misma cola. Uno de los reclamos más repetidos fue que hinchas con tickets para popular y preferencial terminaron avanzando por la misma fila, lo que generó confusión y retrasó aún más el acceso.
La situación se volvió más incómoda por el clima. Con lluvia y bajas temperaturas, los simpatizantes debieron esperar primero para superar los controles y, al finalizar el encuentro, para desconcentrarse. El malestar se multiplicó.
Seguridad que obstruye en lugar de facilitar
Los controles de seguridad son necesarios cuando se movilizan miles de personas y llegan parcialidades desde otras provincias. Pero el problema surge cuando el operativo pensado para ordenar se convierte en un obstáculo adicional. Un dispositivo eficiente debería cumplir dos funciones: garantizar la seguridad y, al mismo tiempo, permitir una circulación rápida y ordenada. Más efectivos no garantizan mejor organización si los accesos, filtros y filas no están bien distribuidos.
Salta tiene experiencia como sede de grandes eventos, pero esta vez la dirigencia y las parcialidades de Atlético Tucumán y Platense se fueron con un sabor amargo. La pregunta queda flotando: ¿hasta cuándo la seguridad seguirá complicándole la vida al público en lugar de ayudarlo?