Entraron en cuatro lanchas a robar ganado, pero los esperaban con reflectores y no salió como pensaban
Un ganadero correntino patrullaba su campo con reflectores cuando vio cuatro lanchas acercarse al casco. Los intrusos abrieron fuego sin aviso, pero la respuesta del dueño los hizo retroceder. Lo que encontraron después en los troncos encendió todas las alarmas.
Un productor ganadero de Corrientes vivió una noche de plomo en su propio campo. Un grupo de cuatreros ingresó por el río Paraná en cuatro lanchas y abrió fuego contra el casco de la estancia, en un ataque que se conoció este fin de semana pero que ocurrió el viernes pasado, cerca de las 20:30.
El episodio tuvo lugar en un establecimiento ubicado a la altura del kilómetro 1214 de la Ruta Nacional N°12, a unos 30 kilómetros de Loreto. El dueño prefirió mantener su identidad en reserva, aunque tanto la Policía como la Justicia saben perfectamente de quién se trata: acumula varias denuncias por ataques de cuatreros y de cazadores furtivos, en su mayoría ingresados desde Paraguay a través del río.
Reflectores, disparos y una retirada
Según la información difundida, el propietario recorría las tierras junto a dos de sus peones cuando advirtieron el ingreso de las embarcaciones con al menos ocho personas a bordo, que se dirigían hacia la costa del campo.
Los reflectores que llevaban los alertaron. Sin mediar palabra, los intrusos comenzaron a disparar hacia el casco de la estancia. Las balas impactaron en la parte superior de los maderos de los corrales, aunque afortunadamente no hubo heridos.
El ganadero respondió a la agresión con varios disparos disuasivos. Eso hizo que los atacantes se replegaran, ante la posibilidad de que hubiera patrullas policiales o de la Prefectura Naval desplegadas en la zona, con quienes ya habían tenido escaramuzas tiempo atrás.
“No es la primera vez que sucede un incidente como este, pero no con tanta violencia”, explicó un allegado a la estancia.
Armas de guerra en el campo correntino
Lo que más preocupó a los investigadores fue el tipo de armamento utilizado. Las huellas dejadas en los troncos corresponden a fusiles tipo FAL.
“Son armas de guerra, pesadas, con las que entran en territorio argentino a robar y depredar”, advirtieron desde el entorno del productor.
Tras el ataque, el dueño dio aviso a la comisaría de Loreto. Efectivos de esa dependencia llegaron hasta el casco de la estancia y, junto a personal del PRIAR, realizaron una recorrida por los terrenos señalados.
Un campo que ya fue blanco de varios ataques
La propiedad no es ajena a este tipo de embates. En los últimos meses, el mismo ganadero fue víctima de numerosos ataques. Filmó decenas de trampas, vacas faenadas clandestinamente y carpinchos y ciervos de los pantanos muertos en sus tierras.
Incluso la propia Policía y la Prefectura fueron atacadas a balazos por la misma banda. Ya hubo detenidos, pero quedaron en libertad y, según la denuncia, volvieron a reincidir.
El avance del río Paraná facilitó el accionar de los delincuentes. “Ahora que está crecido el río, hay un brazo que ingresa por la estancia y eso les facilita meterse hasta el corazón mismo del campo”, relató un allegado.
Ya no solo instalan trampas y vuelven a revisar qué atraparon: ahora montan campamentos bien equipados, con carpas y lonas, que usan para faenar clandestinamente a los animales, acopiarlos y luego llevárselos.
“Hemos encontrado cuerpos completos de ciervos de los pantanos, que acá está prohibida su matanza, asesinados y dejados en medio del bosque. Los matan por gusto, solo por hacer daño”, agregó la fuente.
A la depredación terrestre se suma otra amenaza: el sobrevuelo de helicópteros para cazar fauna silvestre. “Tenemos videos de todo eso”, aseguraron.
Un bosque protegido, en la mira
El lugar tiene una importancia particular para la fauna silvestre de la provincia. Posee una zona de bosque de categoría 1 (rojo), lo que implica la existencia de naturaleza nativa de alto valor de conservación que no debe transformarse, desmontarse ni utilizarse para la extracción comercial de recursos forestales, según las legislaciones vigentes en Corrientes.