Entre los escombros de Israel, un cura cristiano lanzó una frase que dejó helado al equipo de TN
En medio de la devastación dejada por los misiles en Israel, un líder religioso se animó a decir lo que muchos callan. Sus palabras, cargadas de una humanidad desgarradora, revelan la otra cara de un conflicto que sigue sumando ruinas.
Un líder religioso caminó entre las ruinas de Zar Zir, al norte de Israel, tras el masivo ataque iraní. Su testimonio, captado por Nelson Castro para TN, contrastó el horror de la guerra con un mensaje de paz que resonó en medio del silencio de la destrucción. “Dios no mata”, sentenció con una serenidad que impactó a todos.
La región de Zar Zir es hoy un paisaje desolador. Lo que fueron hogares familiares ahora son apenas estructuras de hormigón destrozado y hierros retorcidos, consecuencia directa del impacto de drones y misiles. Hasta ese escenario de devastación se trasladó el equipo periodístico para documentar las huellas del conflicto.
En medio del polvo y el paso constante de los equipos de rescate, Nelson Castro conversó con un patriarca religioso de la comunidad local. El diálogo surgió como un rayo de humanidad en un contexto marcado por la violencia y la pérdida.
¿Qué dijo el cura ante las cámaras?
El líder religioso no ocultó su profunda pena al observar las decenas de viviendas reducidas a escombros. Con una calma que conmovió, fue claro en su rechazo a cualquier justificación teológica de la violencia. “Me da mucha pena lo que está pasando. Dios no mata”, afirmó de manera tajante.
Para este patriarca, la solución al conflicto que desangra la región está en recordar un origen común, algo que la política bélica ha hecho olvidar. “Nosotros somos los hijos de Abraham, tenemos que ser hermanos. Vivir juntos en paz”, expresó, haciendo un llamado explícito a la unidad entre los pueblos.
La conversación con el periodista derivó en una reflexión sobre la naturaleza cíclica y fútil de la guerra. El Monseñor advirtió sobre la peligrosa espiral de represalias que mantiene en vilo no solo a Medio Oriente, sino al mundo entero. “La sangre trae más sangre, y la violencia trae más violencia”, afirmó con contundencia.
Frente a las cámaras de TN, el religioso profundizó en su pensamiento. “Lo que nos enseña esto es que lo más importante es el amor. La violencia puede tener éxito por un momento, no por largo tiempo”, expresó, priorizando el mensaje de concordia por sobre la lógica del enfrentamiento.
Un llamado a la mesa de diálogo desde las ruinas
A pesar del escenario de destrucción que lo rodeaba, el Patriarca apeló a sus creencias para esbozar un camino hacia la reconstrucción. No solo de los edificios, sino del frágil tejido social destrozado por el conflicto. “A través de Jesús, lo que tenemos son las cosas buenas. Y el hombre está arriba de la Tierra, no la Tierra arriba del hombre”, reflexionó.
Con esa frase, el líder religioso puso el valor de la vida humana por encima de cualquier disputa territorial o política, marcando una clara postura frente a la tragedia.
Al finalizar la entrevista, el cura lanzó una propuesta concreta y directa a los mandatarios y facciones en pugna. “Pido que se sienten alrededor de una mesa para discutir y resolverlo”, solicitó, insistiendo en el diálogo como la única salida viable a un conflicto que parece no tener fin. Su voz, surgida desde el corazón de la zona devastada, quedó como un testimonio imborrable de la cobertura de TN.