Entre Ríos lidera un ranking que nadie quiere encabezar: los números que alarman
Una psicóloga entrerriana analizó por qué la provincia lidera un ranking que nadie quiere encabezar. La advertencia sobre los adolescentes y el dato que más preocupa a los especialistas.
La provincia registró en 2025 la tasa de suicidios más alta del país: 20,8 casos cada 100.000 habitantes, casi el doble de la media nacional (11,8) y más del triple que Río Negro (6,5). El dato surge del informe El silencio detrás de una tasa, elaborado por la Consultora Eje sobre la base del Observatorio de Política Criminal y el Sistema Nacional de Información Criminal.
En total, se contabilizaron 288 muertes autoinfligidas, un incremento del 81,1% respecto a 2017. La licenciada en Psicología Juliana Sáenz, consultada por UNO, precisó que los registros más elevados se concentran en los departamentos de Federal, Colón, Victoria y Gualeguay. Años atrás, Nogoyá encabezaba los indicadores críticos, pero logró encauzarse a partir de intervenciones y políticas locales.
Un paralelo que expone la asimetría
El informe de Eje estableció una comparación potente: la tasa provincial de suicidios casi iguala el pico histórico de homicidios de Rosario durante su década más violenta (24 cada 100.000 en 2010). Los autores señalaron que, mientras la crisis de seguridad rosarina generó una amplia movilización federal de recursos y atención mediática, el fenómeno en Entre Ríos transcurre con baja visibilidad pública, lo que se traduce en marginalidad presupuestaria y escaso despliegue territorial de servicios de salud mental.
Hablar para prevenir
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, el lema internacional para el trienio 2024-2026 es Cambiar la Narrativa, una consigna que busca derribar el silencio y encarar el sufrimiento emocional como una prioridad de salud pública.
Sáenz enfatizó la urgencia de desestacionalizar el debate. Cuestionó que se hable del tema solo cuando se conocen estadísticas alarmantes o durante septiembre, y reclamó sostener campañas de prevención, financiamiento y espacios de escucha continua durante todo el año en escuelas, clubes y centros de salud.
Adolescentes, los más golpeados
La psicóloga advirtió sobre una alarmante reducción en la brecha etaria: mientras que históricamente los casos predominaban entre los 19 y los 25 años, en la actualidad el fenómeno afecta gravemente a adolescentes de entre 12 y 19 años. Explicó que la adolescencia es una etapa de plena construcción neuropsíquica y de alta vulnerabilidad estructural.
También señaló que se contabiliza una mayor cantidad de suicidios consumados en varones, lo que atribuye a mandatos culturales de masculinidad que reprimen la expresión de las emociones (rasgo que se agudiza en las zonas rurales) y al uso de métodos de mayor efectividad.
El informe de Eje remarcó la necesidad de atender los intentos no consumados: el sistema de vigilancia epidemiológica provincial registró más de 840 intentos en un solo año, evidenciando una enorme demanda en crisis.
Frente a la idea errónea de que el acto suicida responde a una decisión intempestiva, Sáenz fue tajante: “la persona no se levanta de un día para el otro con esa determinación, sino que detrás existe una estructura psíquica severamente dañada y años de sufrimiento acumulado”.
Hiperproductividad, redes y FOMO
Al analizar los factores socioafectivos, la licenciada apuntó a la cultura de la “hiperproductividad” y a la imposición de una positividad constante que no deja margen para el dolor, el fracaso o la pausa. Advirtió que la exigencia de funcionar como “robots” aliena a las personas de sus propios sentimientos, y propuso reivindicar el valor del ocio y el aburrimiento como instancias necesarias para reconectar con el deseo interior.
En el entorno digital, alertó sobre la exposición 24/7 a las redes sociales, donde los adolescentes comparan de forma desequilibrada su cotidianidad con las vidas idealizadas y editadas de los demás, alimentando sentimientos de frustración y el fenómeno FOMO (fear of missing out o temor a quedar excluido).
Dirigió una advertencia a los adultos: dejar a un hijo menor solo con el celular hasta altas horas de la madrugada conlleva el mismo nivel de peligro que permitirle caminar solo por la calle a las dos de la mañana. Sostuvo que la supervisión de los dispositivos no es una invasión a la intimidad, sino un deber de cuidado, e instó a los padres a asumir su rol educador y a implementar capacitaciones sobre uso responsable de tecnologías en escuelas y clubes barriales.
Cómo acompañar y qué evitar
En el plano del apoyo interpersonal, Sáenz pidió desterrar frases invalidadoras como “no digas pavadas”, “lo tuyo no es para tanto”, “ya se te va a pasar” o el eslogan “el que quiere, puede”, recordando que la salud mental no es una simple cuestión de voluntad. Recomendó ofrecer una escucha receptiva, “alojar la angustia” sin apurar soluciones mágicas y facilitar el acceso a dispositivos de contención como la línea provincial gratuita 135.
El déficit en la atención pública
El acceso a la atención profesional enfrenta serios obstáculos. De los 65 hospitales generales de Entre Ríos, solo 9 cuentan con servicios especializados en salud mental; además, de cerca de 150 psiquiatras matriculados en la provincia, únicamente 39 se desempeñan en el sector público.
En departamentos del interior como Colón, Concordia o Gualeguaychú las esperas para turnos alcanzan los seis meses, y el hospital de San José funcionó durante 2024 sin psicólogo ni psiquiatra estable. A esto se suma que el programa nacional Apoyo y Promoción de la Salud Mental sufrió un recorte proyectado del 91,61% para 2026, alcanzando el nivel presupuestario más bajo de la serie histórica.
El llamado a Cambiar la Narrativa exige pasar de la reacción ante las tragedias a la consolidación de políticas públicas universales y redes comunitarias sostenidas en el tiempo. Tal como concluyó Sáenz, la salud mental es una problemática social que atraviesa a toda la comunidad, donde la palabra, la empatía y la presencia del Estado resultan herramientas indispensables para cuidar la vida.