¿Entrenar más te hace mejor? Un experto revela la verdad incómoda
¿Crees que entrenar hasta el agotamiento es la única forma de progresar? Un profesor de Educación Física explica por qué esta idea puede arruinar tu rendimiento y tu salud. La clave está en otro lado.
El profesor de Educación Física Lucas Pisani, de la Ciudad de Buenos Aires, tiene un mensaje que incomoda a muchos: la obsesión por entrenar más no garantiza mejores resultados. De hecho, puede ser el camino directo a lesiones, fatiga y frustración.
En su día a día, Pisani ve cómo decenas de alumnos llegan con una idea fija: si no terminan destruidos, el entrenamiento no sirvió. "Existe esa idea de que si no terminaste destruido, el entrenamiento no sirvió", resume a este diario. Pero esa lógica, lejos de acercarlos a sus metas, los termina alejando.
¿Por qué más no es mejor?
La búsqueda permanente de mayor intensidad suele desembocar en sobreentrenamiento, fatiga acumulada, contracturas y lesiones. Lo peor: el rendimiento cae, justo el efecto contrario al deseado.
Pisani usa una comparación simple: así como nadie tomaría treinta comprimidos para un dolor de cabeza, no tiene sentido saturar el cuerpo con cargas excesivas para mejorar rápido. El organismo necesita dosis adecuadas de ejercicio y, sobre todo, períodos de recuperación para adaptarse y progresar.
El mito del esfuerzo infinito
El profesor también apunta a una presión cultural que nos empuja a demostrar esfuerzo, sacrificio y productividad constantemente. Esa lógica se traslada al deporte y nos hace creer que descansar es perder tiempo.
"Hay personas que buscan sentir agotamiento porque creen que ese cansancio es la prueba de que hicieron las cosas bien", explica Pisani. "Pero el rendimiento no funciona de esa manera. Muchas veces menos es más", sostiene.
Por eso, una parte clave de su trabajo es "bajar la espuma" y desterrar los mitos que circulan en gimnasios y redes sociales. En lugar de rutinas interminables, propone entrenamientos de calidad: ejercicios específicos, intensidades bien planificadas y objetivos a medida de cada persona.
La personalización es la clave
Pisani insiste en que no todos respondemos igual a las cargas físicas. Edad, historia deportiva, descanso, estrés laboral y vida cotidiana condicionan el rendimiento. Lo que funciona para uno puede ser un desastre para otro.
El gran desafío, según él, es cambiar la mirada sobre el éxito en el deporte. "El entrenamiento debería ayudar a vivir mejor. Si termina generando ansiedad, culpa o una necesidad permanente de demostrar algo, dejó de cumplir ese objetivo", reflexiona.