¿Entrenar todos los días es sinónimo de disciplina? La advertencia de una kinesióloga que preocupa

Una kinesióloga revela por qué entrenar todos los días puede ser contraproducente y cómo el descanso es clave para evitar lesiones. ¿Estás cometiendo este error?

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¿Entrenar todos los días es sinónimo de disciplina? La advertencia de una kinesióloga que preocupa
¿Entrenar todos los días es sinónimo de disciplina? La advertencia de una kinesióloga que preocupa

La licenciada en Kinesiología Sofía Benvenaste, en diálogo con EL DIA, lanzó una advertencia que cuestiona una de las máximas más repetidas en el mundo fitness: entrenar a diario no siempre es saludable y el descanso es una parte fundamental del proceso.

Según la profesional, gran parte de la obsesión actual por el deporte tiene su origen en el impacto de las redes sociales. “Vemos personas que caminan diez mil pasos, toman tres litros de agua y entrenan todos los días. Pero no todo sirve para todos y tampoco todo lo que vemos refleja la realidad”, explicó.

¿Cuándo la disciplina se convierte en un problema?

Benvenaste señaló que hoy se instaló la idea de que entrenar todos los días es sinónimo de disciplina. Si bien sostener hábitos saludables es importante, el problema aparece cuando esa disciplina se transforma en rigidez y la persona deja de escuchar las señales del propio cuerpo.

En su práctica clínica, observa con frecuencia lesiones que no obedecen solamente a una mala ejecución de los ejercicios, sino a la incapacidad de respetar los tiempos de recuperación. “Muchas veces ignoramos el cansancio o el dolor como si reconocer nuestros límites fuera un fracaso”, advirtió.

El deporte como fuente de malestar

La especialista aclaró que el inconveniente no es la cantidad de entrenamiento, sino cuando toda la vida empieza a organizarse alrededor del ejercicio, la alimentación o la imagen corporal. En esos casos, el deporte deja de ser una herramienta para cuidar la salud y puede convertirse en una fuente permanente de malestar.

Las consecuencias también alcanzan la vida social. Algunas personas dejan de compartir comidas, rechazan reuniones familiares o cancelan encuentros con amigos porque interfieren con su planificación deportiva. Esa pérdida de flexibilidad termina afectando el bienestar general.

El descanso no es debilidad

Benvenaste remarcó que el descanso no es un premio ni una señal de debilidad, sino una parte indispensable del proceso de entrenamiento. El cuerpo necesita recuperarse para adaptarse a los estímulos y mejorar el rendimiento. Exigirlo constantemente, sin respetar esos tiempos, aumenta las probabilidades de sufrir lesiones y, paradójicamente, puede provocar un descenso en el rendimiento físico.

Su recomendación es abandonar las comparaciones. “El mejor deporte no es el que está de moda ni el que hacen todos. Es el que cada persona puede sostener en el tiempo, disfrutar y adaptar a su propia realidad”, concluyó.

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