Era médico, pintor y músico, pero su obsesión por la muerte lo llevó a crear un apodo escalofriante
Jack Kevorkian, el ‘Doctor Muerte’, asistió el suicidio de más de 130 pacientes en Estados Unidos. Médico, inventor y activista, fue condenado por homicidio y murió en 2011. Su historia revela una obsesión por la muerte desde joven.
Jack Kevorkian, conocido como el Doctor Muerte, fue mucho más que un defensor de la eutanasia. Desde joven mostró una extraña fascinación por el final de la vida, una inclinación que lo llevó a inventar máquinas para el suicidio asistido y a enfrentar la justicia en Estados Unidos.
Nacido en Pontiac, Michigan, en 1928, Kevorkian se graduó de médico en la Universidad de Michigan. Pero ya durante su residencia en 1954, sus colegas lo describieron como “un tipo inquietante”. Le complacía relatar masacres y defender experimentos humanos en campos de concentración.
Entre 1990 y 1998, asistió la muerte de más de 130 pacientes con sus inventos: el Thanatron, que administraba químicos letales, y el Mercitron, que usaba monóxido de carbono. Fue juzgado varias veces y finalmente condenado a prisión en 1999 por el homicidio de Thomas Youk, un hombre con ELA.
¿Qué lo llevó a ser el Doctor Muerte?
Su apodo nació en los años de residencia, cuando realizaba prácticas turbadoras: buscaba moribundos para fotografiar sus córneas en el momento de la muerte. En 1956 publicó un artículo sobre el fondo de ojo y la determinación de la muerte. También intentó transfusiones de sangre de cadáveres y quiso experimentar con condenados a muerte.
Su arte reflejaba su obsesión: pintaba asesinatos y decapitaciones. Una obra llamada “Genocidio” incluía su propia sangre. A fines de los 70, comenzaron a despedirlo de hospitales. Se jubiló en 1982 e inventó la “obiatría”, la manipulación de la muerte.
El debate sobre la eutanasia y su legado
Kevorkian desató un furioso debate en Estados Unidos. Mientras algunos lo veían como un héroe que permitía morir con dignidad, otros lo consideraban un asesino serial. La Asociación Médica de Estados Unidos lo calificó como “un instrumento de la muerte”.
Tras cumplir ocho años de prisión, fue liberado en 2007 con el compromiso de no asesorar sobre el suicidio. Murió el 3 de junio de 2011 por una trombosis, a los 83 años. En su lápida se lee: “Se sacrificó por el derecho de todos”.




