Escalan en un paraíso de Santa Cruz, pero lo que hacen al bajar sorprende
En el Cañadón Caracoles, un grupo de escaladores hizo algo que cambió el futuro del lugar: no se limitaron a la pared. La propuesta que crece en Santa Cruz y que tendrá su tercer encuentro.
La escalada regenerativa gana terreno en el Cañadón Caracoles, dentro del Parque Patagonia, donde la comunidad de escaladores busca ir más allá del deporte y dejar un aporte concreto al ecosistema. La propuesta, que ya lleva dos encuentros, tendrá su tercera edición los días 14 y 15 de noviembre.
En Santa Cruz, esta idea empieza a tomar forma en el Cañadón Caracoles de Parque Patagonia, un lugar donde las paredes de escalada conviven con humedales, fauna y vegetación de la estepa. Allí, la comunidad escaladora y quienes trabajan en conservación buscan nuevas formas de relacionarse con el ambiente.
Luisina María Monente, escaladora desde hace más de 15 años y actualmente anfitriona de uso público del Cañadón Caracoles, lo explica desde la propia experiencia de escalar. “Cuando llegamos a una pared, muchas veces nuestra atención está puesta en la vía, en los movimientos, en superar un desafío personal. ¡Pero alrededor hay mucho más! Hay vegetación, fauna, agua, suelo y formas de vida que a veces pasan desapercibidas al deportista”.
Y es justamente ahí donde aparece el cambio de mirada. La propuesta es que la experiencia sea disfrutar de la roca y, además, involucrarse en su cuidado, favoreciendo a que el ecosistema mejore.
De pasar sin dejar rastros a dejar algo mejor
“Durante mucho tiempo hablamos de dejar el lugar como lo encontramos, de llevarnos nuestros residuos, de procurar que nuestra presencia genere el menor impacto posible y eso sigue siendo fundamental”, señala Luisina. La pregunta que agrega la mirada regenerativa es entender cómo nuestra actividad "puede contribuir positivamente al lugar que nos recibe", y "cómo el deportista o visitante puede ser agente de conservación".
El cambio puede empezar por acciones simples, y también por trabajos colectivos de mayor escala: llevarse residuos aunque no sean los propios, respetar los senderos, respetar los tiempos de descanso necesarios de determinados ambientes o participar de tareas organizadas de restauración son algunas de las acciones de las que todos podemos ser parte. Por ejemplo, en el Cañadón Caracoles los escaladores colaboraron en la recuperación de un humedal con la plantación de juncos, una experiencia que les permitió conocer mejor el ambiente en el que estaban escalando.
Pero la mirada regenerativa también aparece en el uso de las palabras: es mejor hablar de “habilitar vías” en lugar de “abrirlas” y de “ecosistemas de escalada” en vez de “sectores”, como una forma de recordar que la pared es parte de todo lo que la rodea.
Más que una receta cerrada, la escalada regenerativa reúne distintas formas de pensar qué puede aportar alguien al lugar que disfruta y cómo hacer para que ese vínculo no termine cuando guarda la cuerda y se va.
Para Luisina, ahí aparece algo fundamental: “Una pared deja de ser simplemente una formación rocosa. Se empieza a reconocer sus formas, texturas, fisuras, recorridos. Volvés a descubrir nuevas líneas y construís recuerdos”. Ese vínculo, sostiene, puede profundizarse cuando el escalador empieza también a observar aquello que existe alrededor de la pared. Conocer es también una forma de cuidar.
La Escalada Regenerativa excede a la roca en ese sentido, por eso, incentivar a que la comunidad conozca los ambientes en los que se practica la escalada, que incluso pruebe practicarla, puede ser un puntapié para regenerar el vínculo de sus habitantes.
Dos días para escalar y mirar alrededor
El próximo 14 y 15 de noviembre, Cañadón Caracoles volverá a reunir a escaladores, visitantes y personas vinculadas a la conservación en el tercer Encuentro de Escalada Regenerativa de Parque Patagonia.
La convocatoria es amplia y no está pensada únicamente para especialistas. La propuesta es acercarse a la roca, compartir experiencias y conocer también el ambiente en el que se desarrolla la actividad.
“No hace falta que todas las personas tengan el mismo nivel de escalada ni que sepan todo sobre conservación”, explica Luisina. “Lo importante es que vengan con una actitud abierta y dispuesta a compartir y aprender”.
Quizás ahí esté la idea más sencilla detrás de todo el concepto. Disfrutar de un lugar, conocerlo, para aprender a cuidarlo. Inscripciones: @parquepatagoniaargentina