Escándalo en Santa Fe: denuncian maltrato, aislamiento y estafas en geriátricos de una misma dueña
¿Qué se esconde detrás de estos geriátricos? Familiares y ex empleados rompen el silencio y revelan presuntos maltratos y estafas en Santa Fe.
La Justicia de Santa Fe investiga una red de residencias geriátricas tras el incendio en un hogar de barrio Nuevo Horizonte. Ahora, familiares y ex empleados se animaron a contar lo que ocurre puertas adentro: maltratos, aislamiento y un presunto manejo ilegal del dinero de los abuelos.
Un familiar de una residente y dos ex trabajadores de los hogares de Diez de Andino al 5800 y Salvador del Carril al 2000 declararon bajo reserva de identidad. Sus relatos describen un patrón de abandono, restricciones a las visitas y fallas en la atención de los adultos mayores.
"La encontré sin sus pertenencias, incomunicada y golpeada"
C., prima de una mujer alojada en Diez de Andino, contó que su familiar estuvo internada en los hospitales Iturraspe y Vera Candioti antes de ser derivada al geriátrico. Cuando regresó a Santa Fe tras una ausencia laboral, la visita fue un shock.
"Cuando llegué no tenía ninguna de sus pertenencias. No estaba la ropa nueva que le habíamos comprado, tampoco el calzado ni el teléfono. Estaba incomunicada, semidesnuda y con golpes", afirmó a Veo Noticias.
Al reclamar, recibió una llamada de la administradora: "Me dijo que me estaba mirando por las cámaras y que si yo quería guerra… No entendía si me estaba informando o amenazando". Luego le prohibieron la entrada.
Restricciones a familiares y pertenencias
M., ex trabajadora de ambos hogares hace seis años, dijo que cada lugar albergaba entre 17 y 18 residentes. Contó que si un familiar se quejaba, "la orden era que no lo dejaran entrar más".
Señaló que los pañales llegaban de PAMI y la ropa de Cáritas, aunque muchas familias también aportaban elementos personales.
Alimentación, medicamentos y condiciones laborales
M. y J., otro ex empleado que trabajó en Salvador del Carril entre 2024 y octubre de 2025, coinciden en que la comida era básicamente polenta y fideos. También denunciaron fallas en la administración de medicamentos y asistencia médica ocasional.
J. contó que llegó a hacer guardias de 48 horas seguidas y que, sin compañeros, quedaba solo a cargo de hasta 18 adultos mayores. Intentó denunciar en la Comisaría 5ª, pero no le recibieron la presentación.
Presunto manejo irregular de jubilaciones
Uno de los puntos más graves es el dinero de los residentes. M. y J. afirmaron que la administradora retenía documentos y tarjetas de débito de los abuelos, y que desde ahí cobraba sus jubilaciones.
J. además aseguró haber presenciado en dos oportunidades traslados de adultos mayores para firmar préstamos.
La causa sigue bajo investigación
Estos testimonios se suman al expediente que analiza las condiciones de las residencias y las posibles responsabilidades penales. La investigación comenzó tras el incendio en el hogar de Nuevo Horizonte, donde se expusieron múltiples irregularidades. La Justicia deberá ahora evaluar las denuncias y determinar si hubo delitos contra los adultos mayores.