Escapada a la Patagonia: el paraíso que aparece a solo 60 minutos de Buenos Aires
A una hora de Buenos Aires existe un rincón patagónico con playas, historia y naturaleza. ¿Qué secretos esconde la costa atlántica de Río Negro?
El aire patagónico golpea apenas se abre la puerta del avión. Después de dejar atrás el ruido y las bocinas porteñas, la costa atlántica de Río Negro se presenta como un refugio inesperado. En apenas 300 kilómetros se esconden playas, historia y un mar que pocos conocen.
La comarca que forman Viedma y Carmen de Patagones es la puerta de entrada a este universo. Por un lado, la capital rionegrina despliega un patrimonio que se recorre a pie. La Manzana Histórica, la Catedral Nuestra Señora de la Merced y la parroquia Don Bosco forman parte del circuito religioso impulsado tras la canonización de Artémides Zatti en 2022.
Los museos de la ciudad suman otra capa de historia: pueblos originarios, presencia salesiana, obras hídricas, la vida de Carlos Gardel y la evolución urbana a través de documentos y muestras artísticas.
El río como testigo
El río Negro no solo dibuja el paisaje, también organiza la rutina. Desde temprano, la costanera se llena de corredores, ciclistas y familias que comparten un mate frente al agua. La tradición más curiosa es el cruce en lancha, que une ambas orillas todo el año y demuestra que estas ciudades crecieron juntas.
Del otro lado, Carmen de Patagones espera con su casco histórico intacto. Calles empedradas, casas coloniales y escalinatas conducen al Fuerte del Carmen, el Puente Ferrocarretero y el Rancho La Carlota. La Iglesia Nuestra Señora del Carmen, de 1780, es la primera de la Patagonia y guarda los restos de Luis Piedra Buena.

El mar y sus sorpresas
La Ruta Provincial 1 es considerada una de las más escénicas de la región. Los primeros 60 kilómetros asfaltados llevan a El Cóndor, donde el circuito panorámico incluye el Faro Río Negro, el más antiguo del país, y el Memorial de Malvinas. Allí también está la colonia de loros barranqueros más grande del planeta, con más de 35.000 nidos en 14 kilómetros de acantilados.
A tres kilómetros, la Reserva Faunística Punta Bermeja protege a más de 6.000 lobos marinos de un pelo. Los miradores permiten verlos sin molestarlos, y desde la costa se puede avistar la ballena franca austral. Más adelante, Bahía Creek aparece como un oasis: playas de arena y conchillas, médanos ideales para caminatas y atardeceres de postal.
Si el viaje continúa hasta Las Grutas, hay excursiones de avistaje de fauna, buceo en el parque submarino más grande de Sudamérica y una visita a las Salinas del Gualicho, un paisaje que parece de otro planeta.
Pesca para todos los gustos
La costa rionegrina es un paraíso para la pesca deportiva. En La Desembocadura-El Pescadero se consiguen pejerreyes, corvinas y pescadillas. El Espigón es famoso por el pejerrey manila y el róbalo, mientras que Bahía Rosas ofrece aguas profundas para tiburones. Bahía Creek, por su parte, concentra casi todas las especies de la región.

Promociones para llegar volando
Aerolíneas Argentinas suma frecuencias en la ruta Buenos Aires – Viedma: de 4 a 6 vuelos semanales desde el Aeroparque Jorge Newbery. Con el boarding pass, los pasajeros acceden a descuentos en alojamiento, excursiones y alquiler de autos. La promoción 3×2 en hoteles, 15% off en actividades y movilidad, y la posibilidad de recorrer la capital y el Camino de la Costa con city tours guiados.

Para más información, se puede consultar destinoviedma.gob.ar.