Escapó sin romper nada y nadie sabe cómo: la Justicia sospecha de los penitenciarios
La fuga de un preso en Campamento YPF sin forzar nada desata una investigación por posible complicidad interna. ¿Qué revelarán los testimonios?
La fuga de un preso en Campamento YPF dejó más preguntas que respuestas y encendió las alarmas en la Justicia de Tierra del Fuego. El interno Mauricio Walter Facundo Aibar se esfumó el 26 de julio del anexo de la Unidad de Detención sin forzar una sola puerta, y ahora los investigadores intentan determinar si contó con ayuda interna.
El caso generó un fuerte malestar en los tribunales fueguinos, donde ya se desconfía del Servicio Penitenciario en todos sus niveles. La causa, que quedó en manos del juzgado de instrucción N°2 y la fiscalía Mayor, busca esclarecer cómo un condenado por violencia de género pudo desaparecer de un lugar con medidas de seguridad mínimas.
¿Quién es el fugado?
Aibar, de 26 años, cumple una condena por múltiples hechos de violencia de género y delitos contra la propiedad. Su ausencia recién fue notada durante el recuento de presos del 26 de julio, cuando los agentes notaron que no estaba en su celda.
Lo que más llama la atención es que el anexo donde estaba alojado funciona en una gamela lateral a los tribunales de Campamento YPF, fuera del predio principal del Servicio Penitenciario. Un lugar que, por sus características, no ofrece demasiadas barreras para quien quiera irse.
La fuga sin rastros
Los peritos no pudieron determinar por dónde salió Aibar. Tampoco encontraron daños en puertas, ventanas ni rejas, lo que sugiere que el escape se produjo sin violencia. Este detalle no es menor: si no hubo roturas, el delito de “fuga” podría no configurarse para una condena judicial.
Sin embargo, la Justicia no se quedó de brazos cruzados. Ya se ordenaron medidas investigativas como relevar la documentación y las actas de la guardia del lugar, además de tomar testimonio al personal que estaba de turno esa noche.
¿Complicidad o negligencia?
La gran incógnita es si Aibar actuó solo o si alguien de adentro le abrió la puerta. La ausencia total de explicación para esta evasión genera una preocupante sospecha: que este tipo de salidas furtivas no sea un hecho aislado, sino una práctica que recién ahora salió a la luz.
Mientras tanto, un particular denunció haber recibido amenazas por parte de Aibar durante las horas que estuvo prófugo, lo que agrega un nuevo elemento de tensión al caso. La investigación sigue en curso y se espera que las testimoniales aporten datos clave para determinar responsabilidades.