Escena de tensión en Australia: el micro de la selección iraní de fútbol femenino sale bajo fuerte custodia
Escena de caos y fuerza en Gold Coast: manifestantes intentaron impedir la salida del micro de la selección iraní. ¿Qué temían las jugadoras que llevó a Australia a desplegar un operativo con helicóptero y a conceder asilo a cinco de ellas?
Un operativo policial de gran despliegue marcó la salida del equipo de fútbol femenino de Irán desde un hotel en Gold Coast, Australia. La tensión escaló cuando decenas de manifestantes intentaron bloquear el vehículo que transportaba a las deportistas, en medio de la polémica generada tras la concesión de asilo a cinco integrantes del plantel.
El micro abandonó el complejo Royal Pines Resort este martes, con destino al aeropuerto local. La escena fue caótica en la puerta del hotel, donde un grupo de personas gritaba consignas como “Salven a nuestras chicas” e intentaba impedir físicamente la partida del ómnibus.
Según informó el medio Daily Mail, en medio del forcejeo, una de las jugadoras fue literalmente arrastrada hacia el interior del vehículo por una compañera de equipo. La policía australiana intervino para dispersar la protesta y permitir que el micro se retirara finalmente sin que se registraran incidentes de mayor gravedad.
¿Qué desató el operativo de seguridad?
El episodio se produjo después de un hecho sin precedentes: cinco futbolistas de la selección iraní, de un total de 25 convocadas, recibieron visados humanitarios otorgados por el Gobierno de Australia. La medida les permite no regresar a su país tras la finalización de la Copa de Asia femenina.
El ministro del Interior australiano, Tony Burke, detalló que las conversaciones con las deportistas comenzaron durante la madrugada del lunes. Finalmente, cinco de ellas expresaron formalmente su deseo de permanecer en el país oceánico.
Burke fue enfático al aclarar que las jugadoras insistieron en que su decisión responde exclusivamente a “preocupaciones por su seguridad personal”, y no a una intención de realizar activismo político. Previo a la aprobación de los visados, el ministro consultó con el director de la agencia de inteligencia ASIO, Mike Burgess, quien confirmó que no existían objeciones desde el punto de vista de la seguridad nacional.
Las cinco futbolistas fueron trasladadas posteriormente a un lugar seguro con el apoyo logístico y de custodia de la Policía Federal australiana.
El gesto que encendió la mecha
El clima de tensión alrededor del equipo iraní venía gestándose desde su debut en el torneo continental. Las jugadoras se habían colocado en el centro de una fuerte polémica internacional al negarse a cantar el himno nacional durante el partido inaugural frente a Corea del Sur.
Este gesto de silencio fue interpretado por muchos como una clara señal de protesta, lo que generó fuertes críticas desde Teherán. Algunos sectores dentro de Irán llegaron a calificar a las futbolistas como “traidoras” a su patria.
En los partidos subsiguientes, el equipo sí entonó el himno, pero el daño ya estaba hecho. La selección de Irán finalizó su participación en la Copa de Asia el domingo, quedando eliminada de la competencia.
Un operativo que no terminó en el hotel
Las autoridades australianas no escatimaron en medidas de seguridad. El operativo se extendió hasta el aeropuerto de Gold Coast, donde se reforzó notablemente la presencia policial.
Se implementaron controles estrictos en los accesos al terminal aéreo y un helicóptero sobrevoló la zona para monitorear la situación en tiempo real y garantizar que la partida del equipo se desarrollara sin contratiempos.
La dimensión internacional: Trump se mete en el asunto
El caso trascendió las fronteras deportivas y adquirió una dimensión geopolítica cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció públicamente al respecto. El mandatario instó a Australia a conceder el asilo a las jugadoras.
En una declaración que agregó más capas de complejidad a la situación, Trump señaló que Washington estaba dispuesto a recibirlas en caso de que el Gobierno australiano decidiera no otorgarles la protección humanitaria que solicitaban.
Este episodio deja al descubierto las profundas tensiones políticas que pueden envolver al deporte de alto rendimiento, mostrando cómo una decisión personal de atletas puede desencadenar un operativo de seguridad masivo y captar la atención de los máximos líderes mundiales.