Escot se fue tras 38 años en la Justicia: el juez que iba armado a los allanamientos y quedó en el ojo de la tormenta
No fue solo la jubilación: un juez deja los tribunales de Mendoza con una carrera llena de fallos resonantes, denuncias cruzadas y un episodio que terminó con su apartamiento de un juicio.
Rafael Escot, histórico juez penal de Mendoza, se despidió este martes del Poder Judicial tras 38 años de carrera, en medio de una salida que incluyó polémicas recientes y una jubilación que debió reclamar por la vía judicial.
La renuncia había sido presentada en junio y recién se concretó con un decreto firmado por el gobernador Alfredo Cornejo el 31 de julio, que fijó el cese de funciones para el 1 de septiembre. Escot dejó los tribunales mientras tramitaba su jubilación, un beneficio que reclamó mediante un amparo ante la Justicia federal porque, si bien ya contaba con los años de aportes, todavía no había alcanzado la edad requerida.
De Tunuyán a los tribunales penales
La carrera de Escot arrancó en 1988 como defensor público en Tunuyán, donde también fue fiscal subrogante. Después pasó por el Gran Mendoza como fiscal correccional y fiscal de Cámara interino, hasta llegar a ser juez de Instrucción y finalmente juez de sentencia.
Como camarista integró la Quinta Cámara del Crimen y participó de numerosos procesos de relevancia provincial. Uno de los hitos fue en 2019, cuando se convirtió en el primer juez técnico en conducir un juicio por jurados en Mendoza: el caso de Sebastián Petean Pocoví, condenado a prisión perpetua por las muertes de los policías Jorge Cussi y Daniel Ríos.
La "mafia policial" y el perfil armado
Años antes, cuando era juez de Instrucción, Escot quedó en el centro de la causa de la "mafia policial", surgida por los crímenes de José Zambrano y Pablo Rodríguez. Esa investigación incluyó detenciones de policías y civiles, pero terminó con los imputados sobreseídos por falta de acusación fiscal. Uno de ellos, el expolicía Felipe Gil Fernández, obtuvo luego una indemnización millonaria contra el Estado.
En esa época Escot también llamó la atención por su afición a las armas: participaba armado de allanamientos y hasta mostraba su costumbre de cazar en safaris, algo que generó críticas dentro y fuera de la Justicia.
El caso Próvolo y la frase que lo apartó
En agosto de 2022, Escot fue separado del tribunal que llevaba el segundo juicio por abusos en el Instituto Próvolo. Durante una audiencia con un testigo hipoacúsico, el juez usó la expresión "diálogo de sordos". La Fiscalía y los abogados de las víctimas lo cuestionaron por afectar la imparcialidad y lograron apartarlo.
El episodio volvió a escena cuando la Suprema Corte revisó el fallo del caso Próvolo II y la ministra Teresa Day pidió que se analizara la conducta del magistrado en ese proceso.
El escándalo de los chats
El último gran conflicto fue en 2026, por la causa contra el exsubsecretario de Justicia Marcelo D'Agostino. Escot quedó señalado por la presunta filtración de capturas de WhatsApp de un grupo privado de jueces llamado "Hay jueces en Berlín". Ese material llegó a los defensores de D'Agostino y desató una denuncia administrativa ante la Suprema Corte.
Escot reconoció haber revelado los mensajes y dijo que quiso advertir a D'Agostino, a quien definió como "amigo personal", porque creía que podía ser juzgado por una magistrada que ya había opinado sobre su caso.
La denuncia por maltrato
Las controversias no fueron solo de los últimos años. En 2016, la fiscal de Cámara Laura Rousselle lo denunció por presunto maltrato laboral. Escot lo negó y aseguró que los roces eran diferencias jurídicas, no violencia de género. El conflicto llegó a tal punto que lo inhibieron en un juicio por extorsión que había empezado a conducir.