Escuchó un insulto racista tras una pared de durlock y estalló: la versión completa del empleado municipal

¿Una simple discusión o un caso de discriminación laboral? Un empleado con 25 años de servicio revela los entretelones del conflicto que lo enfrentó a un funcionario municipal.

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Escuchó un insulto racista tras una pared de durlock y estalló: la versión completa del empleado municipal
Escuchó un insulto racista tras una pared de durlock y estalló: la versión completa del empleado municipal

Un empleado municipal con 25 años de carrera asegura que fue víctima de un insulto racista y que, al reclamar, terminó envuelto en una acusación de agresión. “Nunca ha habido un contacto físico”, sostiene contundente. La discusión, que escaló hasta una posible denuncia por discriminación, expone un conflicto laboral más profundo en la comuna.

¿Qué dijo sobre la supuesta agresión?

El trabajador, identificado como “Fredy” Carate, negó rotundamente haber golpeado al funcionario de Economía. “¿Una trompada en el hombro? Nada en absoluto”, afirmó en diálogo exclusivo. Según su relato, todo se limitó a una conversación cara a cara, aunque reconoce que usó un “tono bastante enérgico”.

“Bueno, sí, haberlo insultado, la verdad… no recuerdo en este momento qué es lo que le he dicho”, admitió, dejando entrever que la tensión fue real. Pero insiste: no hubo violencia física.

El insulto que habría detonado todo

Carate explicó que esperaba ser atendido en la Secretaría de Economía cuando escuchó una conversación que no estaba destinada a sus oídos. Las oficinas, separadas por paneles de durlock que no llegan al techo, permitieron que llegara hasta él una frase que lo marcó: “Ahí ha venido ese n... de m... de nuevo a joder”.

“Me he sentido discriminado por racismo, porque me ha llamado ‘n...’, ‘n... de m...’. Así, tal cual”, relató, visiblemente afectado. Ese fue el detonante para que decidiera enfrentar al funcionario.

El cara a cara y la amenaza de sumario

Tras escuchar el insulto, Carate esperó a que el titular de Economía saliera de su despacho. “Voy y lo cruzo y le digo: ‘Contador, con usted quiero hablar. He escuchado cómo se ha referido a mi persona. Me parece muy desubicado de su parte’”, contó.

La respuesta del funcionario, según su versión, no se hizo esperar: “Ya te voy a hacer un sumario y te voy a hacer correr”. Una amenaza que Carate no tomó a la ligera.

Denuncia por discriminación

El empleado municipal no se quedará de brazos cruzados. “Entonces yo también voy a hacer mi denuncia por discriminación, obviamente”, anunció. La palabra “racismo” resuena con fuerza en su reclamo, que ahora tomará estado judicial.

El trasfondo: 25 años de servicio y sin función asignada

Carate no es un recién llegado al municipio. Lleva un cuarto de siglo trabajando allí, con un currículum que incluye cargos como secretario del Concejo, director de Personal o director de Bromatología. Sin embargo, asegura que desde la nueva gestión no tiene una función concreta: “Soy director por mi categoría, pero en este momento no tengo función asignada”.

“Es feo para una persona marcar y quedar calentando el asiento”, dijo, y agregó: “Cuido mi trabajo porque con eso he empezado mi vida, con eso he criado a mi hijo y con eso me pienso jubilar”.

Para regularizar su situación, presentó un expediente solicitando una “determinación de funciones”, pero lleva cuatro meses sin respuesta. “Un expediente puede resolverse en un día, en dos horas, si realmente lo quieren hacer”, reclamó.

Según su lectura, la demora tiene una explicación política: “Me prometen que sí va a salir y, lamentablemente, llegan las elecciones, pierden las elecciones y cierran la puerta a todos”.

Críticas a la gestión y un clima de incertidumbre

Carate aprovechó para cuestionar el manejo del personal municipal. “Cuando cada gestión viene, no se respeta la carrera administrativa en ningún concepto. Ellos vienen y, por lo general, siempre asignan sus propios directores: meten al primo, al abuelo, al que venga”, disparó.

Además, denunció que no es el único en su situación: “Hay muchas personas que están así, sin tener una función asignada con esa categoría de director”. Incluso mencionó a agentes con años de servicio que quedaron afuera del municipio.

El clima postelectoral no ayuda. “Lo que se vive en la Municipalidad es un clima de incertidumbre, sin saber qué va a pasar”, aseguró, especialmente entre los empleados más nuevos. Y sumó un dato inquietante: en Tesorería, varios proveedores reclamaban deudas de cuatro o cinco meses.

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