Escuelas tucumanas se convierten en refugio: el operativo de emergencia que nadie vio venir
Aulas convertidas en dormitorios, cocinas comunitarias y pasillos llenos de donaciones. Así viven hoy más de 30 familias en una escuela tucumana. ¿Cómo lograron montar este refugio de emergencia en medio del caos? Los detalles de un operativo que va más allá de los libros.
La furia de las inundaciones transformó aulas en hogares de emergencia en San Andrés, donde más de 30 familias damnificadas encontraron resguardo. La ministra de Educación, Susana Montaldo, supervisó personalmente la asistencia en la zona, marcando la respuesta del Estado ante la crisis climática.
La visita se realizó en la Escuela Virgen Nuestra Señora del Milagro, donde Montaldo estuvo acompañada por el director de Nivel Primario, Carlos Díaz. El objetivo fue coordinar el apoyo a las comunidades más golpeadas por las crecientes y las intensas lluvias que afectaron la región.
La situación forzó un cambio radical en la función de los establecimientos educativos. En la misma jurisdicción, el edificio que alberga a la primaria y a la Escuela Secundaria “El Pacará” abrió sus puertas como un centro de evacuación improvisado pero vital.
¿Cómo funciona el refugio dentro de la escuela?
Gustavo Ariel Soria, director del nivel secundario, detalló la logística humanitaria que montaron a contrarreloj. “Hemos posibilitado que la escuela abra sus puertas ayer, porque ayer ya teníamos más de 30 familias damnificadas”, explicó.
La asistencia es integral. “Se les ha brindado el espacio, la cocina, se les ha dado el desayuno”, relató Soria. Además, se habilitaron aulas completas para que las familias pernocten, y se destinaron bancos y otros espacios para almacenar donaciones como ropa, mercadería y agua potable.
Un esfuerzo conjunto para paliar la emergencia
La tarea no recae solo en la comunidad educativa. Se articula un operativo con el área social de la Municipalidad de La Banda del Río Salí, la Comuna de San Andrés y el Gobierno de Tucumán, organismos que han estado acercando provisiones esenciales.
Soria destacó la red de colaboración que se tejió en horas. “Vinieron desde la municipalidad de Banda de Río Salí, también el área social, también trajeron cosas de la comuna de San Andrés”, enumeró.
Dentro de la escuela, el personal auxiliar, un grupo de madres y los directivos de ambos niveles educativos trabajan sin pausa. “Estamos acá para lo que haga falta”, afirmó el director, retratando el espíritu de solidaridad que prima en medio del desastre.
Esta intervención marca cómo la infraestructura pública, en especial las escuelas, se erige como el último bastión de contención para los vecinos cuando la naturaleza muestra su lado más adverso, demostrando que su rol va mucho más allá de la enseñanza.