España contraataca: endurece los controles a viajeros de Italia y la disputa diplomática escala
La disputa entre España e Italia por la crisis migratoria en Ceuta no da tregua. ¿Qué hará Sánchez ahora? Los detalles de una medida que promete tensar aún más la relación.
La crisis migratoria en Ceuta sigue generando coletazos entre dos potencias europeas. En un nuevo capítulo de la pulseada, el gobierno de Pedro Sánchez anunció que restablecerá temporalmente los controles fronterizos para todos los que lleguen desde Italia. La medida, que se aplicará en puertos y aeropuertos, es una respuesta directa a la negativa de Roma a levantar sus propias restricciones.
¿Qué implica la nueva medida?
Según confirmaron fuentes oficiales, los controles comenzarán a regir desde la medianoche de este sábado. Serán aleatorios e incluirán la verificación de identidad y nacionalidad a través del pasaporte. Pero para los ciudadanos de países extracomunitarios, la cosa va más allá: también se revisarán visas y permisos de residencia.
El dispositivo, en principio, se mantendrá hasta el 7 de septiembre. Sin embargo, las autoridades aclararon que el plazo podría modificarse si cambian las circunstancias que llevaron a su implementación.
La chispa del conflicto
Todo empezó cuando España le exigió a Italia que levantara antes del domingo las restricciones impuestas tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta. Roma no solo rechazó el planteo, sino que aseguró que no aceptaría “ultimátums ni imposiciones”. Además, confirmó que mantendrá al menos hasta el 15 de agosto los controles sobre ciudadanos no comunitarios procedentes de España.
Desde Madrid calificaron la decisión italiana como “injusta” y “discriminatoria”, y sostuvieron que perjudica los intereses de la Unión Europea. También remarcaron que las personas que ingresaron irregularmente a Ceuta desde Marruecos no quedaron habilitadas para circular libremente por el espacio Schengen.
El origen de todo se remonta a cuando decenas de miles de migrantes intentaron ingresar al enclave español. Frente a esa situación, Italia reforzó los controles marítimos y aéreos argumentando razones de seguridad nacional y protección de las fronteras europeas.
Cruces políticos y un Papa preocupado
La disputa también escaló al terreno político. El canciller español, José Manuel Albares, cuestionó a su par italiano, Antonio Tajani, por relacionar la emergencia migratoria con las políticas de regularización impulsadas por Sánchez y reclamó “solidaridad europea”. Mientras tanto, el papa Francisco ya había advertido por la “alarmante situación” en Ceuta y pidió paz y estabilidad.
Del otro lado, Giorgia Meloni ratificó su postura: Italia reconsiderará las restricciones únicamente cuando tenga garantías de que no habrá otra llegada masiva de migrantes ni riesgos para la seguridad.
¿Nuevo cruce en el horizonte?
La preocupación aumentó ante la circulación en Internet de convocatorias para intentar un nuevo cruce hacia Ceuta el próximo 15 de agosto. La Guardia Civil confirmó que detectó esos mensajes, aunque todavía se desconoce qué alcance podrían tener.
Mientras continúa la pulseada diplomática, España trabaja en la asistencia de los menores que permanecen en Ceuta. Las autoridades contabilizaron 1342 chicos y anticiparon que comenzarán a trasladarlos progresivamente hacia la península, con prioridad para los menores de 13 años.