Esperaba una pena leve por el robo de Nochebuena, pero dos detalles suyos lo hundieron
Se declaró "totalmente arrepentido" y creyó que la pena sería leve. Pero cuando los jueces de Bariloche revisaron su historia, encontraron dos cosas que le jugaron en contra.
Un hombre que participó de un robo en una vivienda del oeste de Bariloche durante la Nochebuena de 2024 se declaró "totalmente arrepentido" y confiaba en una condena moderada. El tribunal de juicio le dio vuelta la expectativa: seis años y medio de prisión, una cifra que duplica el mínimo del delito y que supera incluso la pena que ya recibió uno de sus cómplices.
El condenado es Luis Liempe. La fiscal Silvia Paolini había pedido esa pena en la audiencia de cesura, apoyada en las condenas que el acusado acumuló durante una década. Los jueces aceptaron el planteo sin cambios.
Qué pasó esa noche
Según quedó probado en el juicio, los ladrones entraron a la casa minutos después de la medianoche, cuando la familia dueña festejaba la Navidad en lo de unos amigos. Rompieron una reja, inutilizaron las cámaras de seguridad y revolvieron las habitaciones. Ya tenían el botín listo para escapar cuando llegó la policía, alertada por el propio propietario, que había recibido una alarma en el celular.
Los delincuentes se alzaron con 30 mil pesos, dos computadoras y otros objetos, que fueron recuperados de inmediato.
Los argumentos que no convencieron
Liempe alegó en su favor que no consume drogas ni alcohol y cuestionó que lo condenaran por robo agravado en lugar de tentativa, lo que le hubiera dado un marco más benévolo. Su defensor, Diego Navarro, sostuvo que el delito no se consumó porque la policía llegó rápido y atrapó al grupo en el lugar. Para el abogado, la pena no debía superar los tres años.
El fallo redactado por el juez Marcelo Álvarez Melinger, con la adhesión de Sergio Pichetto y Romina Martini, rechazó esa lectura. Los magistrados recordaron que no existe obligación de partir del mínimo de la escala, que para ese delito va de 3 a 10 años, y sumaron agravantes: la nocturnidad del atraco y el temor que generaron en la familia.
La fuga y los antecedentes
La situación de Liempe se complicó también por su conducta procesal. Estaba con prisión domiciliaria cuando, en diciembre pasado, rompió la pulsera electrónica y se fugó antes de la audiencia de cesura. Lo recapturaron en julio y la cesura se realizó a fines de agosto.
El tribunal valoró además sus condenas previas: dos por delitos contra la propiedad y una por amenazas, la primera de 2015. Para los jueces, "la circunstancia de registrar condenas anteriores constituye una pauta agravante, y de peso". Entendieron que allí se evidencia "una enérgica determinación criminal" y que el imputado "tenía especial conciencia de los alcances prohibitivos de la ley".
El fallo incluyó un punto llamativo: consideró un agravante que Liempe sea propietario de su vivienda y de tres departamentos que construyó para alquilar, además de tener "dos coches de remises trabajando". Para los magistrados, "su desprecio respecto de la propiedad de las víctimas no puede sino meriturarse en su contra".
Por el mismo robo, Jesús González ya había sido condenado como coautor a cuatro años y medio de prisión. Un tercer detenido en el lugar recuperó la libertad al inicio del proceso y nunca más compareció.