Esperaban el colectivo para irse a Mendoza y la empresa contestó algo que nadie anticipaba
Catorce años viajando con ella sin un solo problema. Ese día, en plena espera del colectivo a Mendoza, la empresa se presentó y dijo algo que descolocó a todos los pasajeros.
La Justicia entrerriana resolvió este viernes la situación de Carina Spahn, acusada de haber vendido viajes turísticos que nunca se concretaron a vecinos de Paraná y Diamante. En un juicio abreviado, la mujer recibió una condena de dos años de prisión condicional, según informó Elonce.
Tras la audiencia, tres de las damnificadas hablaron con el medio y describieron el impacto económico y emocional que les dejaron las contrataciones incumplidas. Coincidieron en un punto: recuperar el dinero que entregaron es una prioridad.
Durante la instancia judicial pudieron escuchar el detalle de los hechos investigados y comprobar que no fueron las únicas. Algunas salieron con cierto alivio por haber sido escuchadas; otras dejaron en claro que el paso por los tribunales no alcanza para reparar el daño.
Un viaje familiar que se cayó un día antes
Magalí Urrutia había organizado junto a su hermano una salida para que sus sobrinos vivieran una experiencia planificada con tiempo. La cancelación llegó apenas un día antes de la fecha prevista.
“La jueza nos dio la oportunidad de contar lo que nos había sucedido en el momento que nos vendió el viaje Carina Spahn y que finalmente no lo concretamos”, relató.
La mujer remarcó el peso simbólico de esa contratación. “Yo había contratado un viaje con mi hermano por primera vez para todos mis sobrinos y de un día al otro nos cancela un viaje; la verdad que generó mucha tristeza, mucha angustia”, expresó.
Sobre la posibilidad de declarar en el juicio, valoró: “y que nos dieran la oportunidad de contar lo que nos había hecho; deseo que se haga justicia”.
Urrutia avanza además por otra vía para recuperar lo invertido. “Hice el juicio civil porque también me interesa que me devuelva el dinero con el que se quedó”, afirmó.
La escena en la puerta: “Los chicos preguntaban si venía el colectivo”
Otra de las damnificadas contó que había viajado durante 14 años con Spahn y que nunca había tenido problemas. Por eso, la angustia de aquel día la tomó desprevenida.
Recordó la espera del transporte para un viaje a Mendoza que nunca se realizó. “Llorábamos todos, los chicos preguntaban si venía el colectivo, y a último momento se presentó la empresa y dijo que ella no hizo contrato con nadie, que nos había mentido”, relató.
La situación la golpeó por la confianza previa. “Estuve una semana paralizada porque yo viajé a muchos lados con ella y jamás tuve queja. Tenía confianza y así le pasó a mucha gente”, expresó.
Consultada sobre si el paso por la Justicia le dio algún alivio, fue tajante: “La verdad que no sé, no me voy conforme”.
Conocer a la acusada y dimensionar el caso
Urrutia señaló que la audiencia le permitió ver por primera vez en persona a quien le vendió el viaje. Hasta entonces, el vínculo había sido solo por mensajes.
“Yo la conozco hoy personalmente. La había conocido por un WhatsApp que ni siquiera tenía la cara y a través de una compañera que me la recomendó porque ella sí, a ella sí le hizo ese viaje”, explicó.
También le sorprendió la magnitud de lo investigado. “Yo sabía que había un viaje más, que era el de 41 personas de Mendoza, pero no sabía que había hecho tantas estafas, que hoy sí puedo decir esta palabra”, sostuvo.
Y agregó: “En su momento fue muy triste porque ni siquiera podíamos decir la palabra estafa, pero hoy sí podemos decir que fuimos estafados”.
“No sé si hay una pena que pueda reparar la estafa emocional”
Para Urrutia, ninguna sanción alcanza a compensar lo vivido. “No sé si hay una pena que se le pueda dar y que te deje conforme, por la estafa emocional que nos provocó; pero me voy con una cierta tranquilidad y espero que el juicio civil que también le estoy haciendo, pueda ganárselo”, señaló.
Un acuerdo de devolución que no se cumplió
María del Carmen, la tercera damnificada que declaró, contó que antes de llegar a la instancia penal intentó resolver el conflicto en una mediación pedida por la propia acusada.
Habían pactado un pago en tres cuotas, entre diciembre, enero y febrero. “Firmó la señora, el abogado, nosotros firmamos que estábamos de acuerdo, pero llegado el momento, no cumplió. Me siento doblemente estafada”, concluyó.