Esperas de 45 minutos y paradas sin señal: los vecinos de Comodoro le ponen el pecho a SolBus

¿Pensabas que el nuevo transporte era la solución? Los vecinos de Comodoro cuentan cómo viven las demoras y los cambios de recorrido. Enterate qué reclaman y qué proponen.

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Esperas de 45 minutos y paradas sin señal: los vecinos de Comodoro le ponen el pecho a SolBus
Esperas de 45 minutos y paradas sin señal: los vecinos de Comodoro le ponen el pecho a SolBus

Los usuarios del transporte urbano de Comodoro Rivadavia ya palpitan el nuevo sistema SolBus, pero no todo es color de rosa. Entre quejas por demoras, recorridos confusos y una aplicación que no termina de convencer, los vecinos salieron a la calle para contar qué cambiarían.

Durante una recorrida de SETA TV por el centro de la ciudad, los pasajeros de distintos barrios no dudaron en expresar sus reclamos. La falta de puntualidad y las largas esperas en las paradas encabezan la lista de pedidos, aunque también hay lugar para elogios por las unidades 0 kilómetro.

¿Qué fue lo que más molestó a los usuarios?

SolBus arrancó el sábado 1 de agosto con nuevas líneas, recorridos y paradas, además de colectivos con calefacción, wifi y rampas. Sin embargo, los primeros días dejaron al descubierto varios problemas: frecuencias que no se cumplen, demoras que se estiran y una señalización que brilla por su ausencia.

Una vecina del barrio Roca resumió la incertidumbre con una frase que se volvió viral: “Es una cajita de sorpresas”. Según contó, sale de su casa cerca de las 6 de la mañana y nunca sabe si el colectivo va a pasar antes, después o directamente no aparecer. “Yo le digo: más temprano no me puedo venir a tomar el colectivo porque si pasa y cinco no puedo estar a las 6 justa esperando”, explicó en diálogo con el programa “Buen día Comodoro”.

La situación se vuelve más angustiante por la inseguridad: “Es muy temprano y aparte estoy yo sola en la calle, no se ve nadie, es miedoso”, afirmó. En más de una ocasión, terminó recurriendo a un Uber para no llegar tarde, aunque eso signifique gastar más plata.

Esperas eternas y líneas que no aparecen

El pedido de más frecuencia fue un denominador común. Una vecina admitió que tuvo suerte: “Yo tardé 10 minutos ahora nada más en venir, o sea fue buenísimo. Soy una privilegiada”. Pero sus hijos no corrieron la misma suerte: “Mis hijos sí, mucho demasiado tiempo por una línea, por ejemplo la línea 3: 45 minutos esperando la 3. ¡Muchísimo! 45 minutos es demasiado”.

Otro usuario de la línea 1 también se quejó: “El horario anda para atrás. Esperé 20, 30 minutos. Tomo la línea 1 y tuve que esperar mucho”. Y comparó con el sistema anterior: “El otro era cada 10 minutos, cada 20 minutos... y ahora mucho tiempo esperando, y más en este tiempo con el frío para estar con chicos así”.

Recorridos que obligan a caminar de más

Los cambios de recorrido también generaron malestar. Un pasajero de la extensión del Máximo Abásolo contó que ahora tiene que caminar el doble: “Más o menos 15 cuadras para poder tomar el colectivo. Es demasiado”. Pidió que las líneas vuelvan a pasar cerca de la terminal para facilitar el acceso. Las demoras, además, le juegan en contra en el trabajo: “Tenía que entrar a las 9 y siempre ahora estoy entrando a las 10 porque no llego”.

Otra pasajera apuntó contra la falta de información: “El tema de la aplicación, porque ayuda mucho la aplicación... está medio complicado para todos porque no está señalizado. Deberían haber carteles para señalizar”. Incluso tuvo que preguntar si la línea que necesitaba pasaba por donde estaba parada: “Pregunté pero se desconoce. Así que estoy esperando si pasa por acá o no”.

¿Qué piden los vecinos para mejorar SolBus?

Entre las propuestas más repetidas aparecen: aumentar las frecuencias, respetar los horarios, revisar los recorridos, acercar las paradas a los barrios, colocar más señalización, recuperar el funcionamiento de la aplicación y mejorar los espacios de espera.

Una vecina de la línea 3 pidió más frecuencia para otras líneas: “Que haya más frecuencia puede ser para los otros, porque la 12 y la 1 tardan mucho”. También reclamó mejores condiciones: “Con el frío que pasa la gente... ahora estos días no hay garitas, no hay señal”.

Otra usuaria del barrio 1008 esperó 40 minutos por la línea 5 sobre avenida Chile y llegó tarde al trabajo: “Son las 9:30. Esperé 40 minutos del barrio 1008 sobre la avenida Chile”. Además, tiene que caminar hasta el Centro Cultural para poder abordar el colectivo.

Mientras tanto, los vecinos reconocen que las unidades nuevas son un avance, pero piden que el servicio sea más previsible. El desafío, dicen, es que las mejoras se noten en el día a día de quienes dependen del colectivo para ir a trabajar, a la escuela o volver a casa.

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