Esperas de hasta dos horas y colectivos que no llegan: el drama que viven a diario los usuarios
¿Pensabas que el transporte ya estaba funcionando con normalidad? Los usuarios cuentan la verdad detrás de las demoras que complican la vida de estudiantes y trabajadores.
Mientras las autoridades insisten en que el servicio de transporte urbano ya se normalizó, los pasajeros sanjuaninos cuentan otra historia. Una recorrida por las paradas dejó al descubierto demoras de hasta dos horas, con estudiantes que pierden el presentismo y trabajadores que temen llegar tarde a sus empleos.
El móvil de Canal 13 salió a la calle para comprobar si las frecuencias de los colectivos volvieron a la normalidad, pero el relevamiento mostró una realidad bien distinta: largas filas, unidades que pasan repletas y familias enteras que ven alteradas sus rutinas.
¿Qué dijeron los pasajeros?
Los testimonios recogidos en distintos puntos de la ciudad coinciden en un punto: los tiempos de espera se volvieron insoportables, sobre todo para quienes viajan desde o hacia Zonda. Una mujer contó que llevaba más de una hora parada sin que apareciera ningún colectivo, y confesó su angustia por la tardanza de los chicos en llegar a la escuela, lo que ya se tradujo en varias inasistencias.
La misma pasajera también se mostró preocupada por los trabajadores que arriesgan su presentismo cada día. Su pedido no fue que se creen nuevos recorridos, sino que se refuercen los horarios para que las unidades pasen una tras otra.
Otra mamá reveló que la Línea C, con destino al Portal Rivadavia, pasa cada una o dos horas. Su hijo tuvo que dejar de asistir a Educación Física porque el colectivo de las 12:20 lo deja recién a las 13:30 en la escuela, o en el peor de los casos, demasiado temprano, cuando el establecimiento todavía está cerrado.
El transporte no se adapta a los horarios escolares
Los relatos dejan en evidencia que el sistema actual no está pensado para los estudiantes. Un alumno secundario explicó que las líneas D y E funcionan bien en el viaje de ida, pero el regreso en la Línea 302 es un calvario por las demoras extremas.
Y cuando el colectivo finalmente aparece, viene tan lleno que muchos ni siquiera pueden subir. “Pasan de largo, parecen una lata de sardinas”, graficó uno de los jóvenes encuestados.