Esperó 21 años su casa y la llamada llegó desde donde menos la esperaba
Mónica llevaba 21 años esperando una casa. La noticia la recibió en Buenos Aires, saliendo de una catedral y pidiendo por la salud de su hijo. Lo que dijo al recibir las llaves conmueve.
Mónica Ocampo llevaba más de dos décadas aguardando una solución habitacional. La noticia la encontró a miles de kilómetros de su Santa Cruz, en un momento que jamás va a olvidar.
La entrega de viviendas en la provincia avanzó en los últimos días con la gestión del gobernador Claudio Vidal, quien reafirmó el compromiso oficial con la finalización de las obras y su entrega a las familias. El mandatario resumió el sentido de esas entregas con una frase: “Entregar una casa es cambiar una vida y terminar con años de espera”.
Entre las familias beneficiadas apareció el nombre de Mónica Ocampo, una mujer que vivió el anuncio en circunstancias muy particulares y que lo contó con la voz quebrada al recibir las llaves de su hogar de manos del propio Vidal.
La llamada en el peor momento
Mónica estaba en Buenos Aires, acompañando a su hijo por razones de salud. “Estaba saliendo de la Catedral, pidiendo por mi hijo, cuando recibo la llamada”, relató. La coincidencia la golpeó: por un lado, la preocupación médica; por el otro, la noticia que su familia aguardaba desde hacía más de dos décadas.
“Imagínense que fueron dos situaciones muy emocionantes porque hace más de 21 años estamos esperando esta oportunidad y se nos dio así. Tenía que darse así. Agradecida de que se haya dado así”, expresó.
Una enfermedad que no da tregua
El hijo de Mónica padece una malformación que ya lo llevó al quirófano en 2019 y que sigue representando un riesgo para su vida. La familia viajó esta vez para un control, pero los médicos les informaron que deberán operarlo nuevamente en febrero, con el mismo nivel de riesgo.
“Mi hijo tiene una malformación. En 2019 lo operaron y sigue teniendo riesgo de vida. En esta oportunidad, habíamos ido por un control y resulta que tenemos que volver a intervenirlo quirúrgicamente en febrero, con el mismo riesgo”, detalló la mujer.
Un bálsamo en medio de la angustia
En ese contexto, la casa no es solo un techo: para Mónica representa un refugio emocional y un espacio para reencontrarse con los suyos. “Pero ahora cambia algo. Esto es un bálsamo al alma y, si bien no es comparación, nos deja un poco más tranquilos y con la posibilidad de disfrutar en familia”, afirmó.
Hasta ahora vivía en la casa de sus padres. La nueva vivienda también les devuelve a ellos la posibilidad de disponer de su propiedad. “Antes estaba viviendo en la casa de mis papás. Y ahora, bueno, ellos por fin van a poder hacer con su casa lo que ellos deseen. Agradecerles también a ellos por haber bancado tantos años”, agregó.
Para el Gobierno provincial, cada entrega de viviendas busca responder a la demanda habitacional y convertir la obra pública en un beneficio concreto para las familias santacruceñas. En el caso de los Ocampo, la espera terminó con una llave en la mano y una historia que mezcla dolor y alivio.