Estado crítico y una investigación que busca respuestas: la lucha por la vida del vigilador que se prendió fuego
¿Un procedimiento policial desató la tragedia? Mientras un vigilador de 36 años lucha por su vida con graves quemaduras, la Justicia investiga el polémico uso de una pistola Taser que pudo ser el detonante. Todos los detalles del caso que conmociona.
Un vigilador de 36 años lucha por su vida en terapia intensiva tras prenderse fuego durante un reclamo salarial, mientras la Justicia investiga si el uso de una pistola Taser por parte de un policía fue el detonante del incendio. Su estado es de máxima gravedad debido a las severas lesiones pulmonares que sufrió.
Diego O. permanece internado en la unidad de terapia intensiva del hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), en un estado que los médicos definen como crítico. La directora del centro de salud, Andrea Becherucci, confirmó que el paciente se encuentra intubado y conectado a un ventilador mecánico.
Si bien las quemaduras en la piel, que afectan entre un 35 y 40% de su cuerpo, muestran una evolución favorable, el cuadro general es de suma gravedad. La principal complicación, según explicó Becherucci, es la fuerte inflamación pulmonar derivada de la inhalación de fuego, lo que genera una inestabilidad constante con altibajos en su condición.
¿Qué complica su recuperación?
Actualmente, el vigilador recibe un triple esquema de antibióticos debido a cuadros febriles que están siendo investigados como posibles procesos infecciosos. “El paciente está crítico en este momento porque tiene una lesión muy importante en ambos pulmones”, señaló la directora del Heca.
Como factores a favor, los médicos destacan su juventud y la ausencia de antecedentes médicos de jerarquía. Sin embargo, la batalla en la terapia intensiva es día a día, con el equipo médico enfocado en salvar su vida.
La investigación por el posible mal uso de la Taser
Mientras la medicina pelea en un frente, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) mantiene abierta una investigación para determinar las responsabilidades en el hecho. Las sospechas recaen sobre el posible mal uso de una pistola Taser por parte de un agente policial que intentó reducir al vigilador.
Dado que la víctima se había rociado previamente con combustible, se investiga si la descarga eléctrica del dispositivo fue lo que inició el fuego que lo envolvió. Desde el Ministerio de Seguridad de Santa Fe ratificaron que los protocolos vigentes no recomiendan el uso de pistolas Taser en circunstancias donde existan sustancias inflamables de por medio.
Un video del hecho, publicado la semana pasada, exhibe el momento en el que el hombre recibe una descarga de una pistola Taser que fue sostenida durante al menos diez segundos. Inmediatamente después se inicia el fuego, por lo que el hombre se tira por las escaleras hasta ser asistido con un matafuegos por los propios uniformados. Dos policías que fueron a sujetarlo mientras estaba en el piso también sufrieron quemaduras.
El reclamo que terminó en tragedia
Según la reconstrucción del hecho, el vigilador llegó hasta la garita que está en la puerta de su lugar de trabajo y se roció con combustible, mientras a viva voz reclamaba el pago de una deuda salarial.
Desde la empresa indicaron que el hombre se había desempeñado allí durante un corto tiempo, pero como empleado tercerizado de seguridad, a la que supuestamente ya se le había pagado por el servicio de vigilancia. El caso expone una trama compleja que involucra un reclamo laboral, un procedimiento policial cuestionado y una vida que pende de un hilo en el principal hospital de emergencias de la ciudad.