“Estamos resistiendo”: el drama de una fábrica de calzado que lucha por no cerrar en San Juan
¿Hasta cuándo podrán aguantar? La fábrica que emplea a 41 personas en San Juan enfrenta una crisis que parece no tener fin. Conocé las estrategias que implementaron para no bajar los brazos.
En San Juan, una histórica fábrica de calzado sostiene 41 puestos de trabajo con uñas y dientes. “Estamos resistiendo”, dice su encargado, mientras la caída de la demanda y la competencia importada ponen en jaque su continuidad.
Calzados Argentinos, nacida en 1980, atravesó décadas de vaivenes económicos. Hoy, su presente es uno de los más complejos: la baja en la actividad industrial golpea de lleno a sus productos, destinados en un 95% al mercado laboral, como calzado de seguridad y botas impermeables.
¿Por qué le importa al lector?
La situación de esta empresa refleja la crisis que vive un sector clave de la economía local. La Unión Industrial de San Juan ya había alertado que la industria textil, del calzado y metalmecánica son las más afectadas.
“Como todos sabemos, la actividad en general disminuyó y nosotros estamos especialmente afectados porque el 95% de nuestros modelos están destinados al mercado del trabajo: calzado de seguridad, botas impermeables para la industria y el campo”, explicó Mauricio Mesquida, encargado de la fábrica.
La competencia imposible
El empresario local asegura que la apertura de importaciones complica aún más el panorama. “Hemos tenido una baja de demanda generalizada y la apertura de las importaciones hace que llegue calzado importado a precios muy competitivos. Además de la caída de la demanda, parte de esa baja la absorbe el producto importado”, afirmó.
Para Mesquida, competir es casi una utopía: “Competimos con economías que tienen costos laborales mucho más bajos, fletes más baratos y energía subsidiada. Es imposible tener costos similares. Los mismos clientes ven un producto más económico y lo compran, sin ver si viene de China o es de acá”.
Estrategias para sobrevivir
Frente al desplome de las ventas, la empresa implementó medidas como el trabajo de media jornada, aportes propios de los dueños y la producción justa, dejando de fabricar stock. “Liquidamos mercadería. Es más beneficioso vender al costo que no vender”, indicó Mesquida.
El objetivo es preservar la mano de obra calificada, aunque el esfuerzo se vuelve insostenible. “Uno tiene un fondo de emergencia, pero llega un momento en que se ocupa y ya no hay de dónde seguir cubriendo los faltantes. Ojalá no sea necesario cerrar. No podemos aguantar mucho tiempo más”, advirtió.
La esperanza en la minería
Mesquida deposita sus expectativas en el impulso de la minería: “La idea es mantener la empresa viva, lo que se más se pueda, hasta que la minería traccione con los montos y las cantidades que se supone va a traccionar, pero por el momento no sucede”.
Con más de 45 años de trayectoria, la firma enfrenta un desafío similar al de sus orígenes, pero con un objetivo distinto: ya no crecer, sino sostener la actividad hasta que el mercado dé señales de recuperación. “Las estrategias las venimos evaluando hace tiempo, siempre preservando el personal. Estamos resistiendo”, concluyó.