Estreno con un detalle que dio que hablar y obligó a un cambio
Hasta el último día siguieron llegando consultas y tuvieron que ampliar el cupo. El parque automotor sorprendió con una variedad que cruza décadas y estilos.
El Gran Premio de la Confluencia tuvo un estreno que dejó marca. Juan Lamborizio, miembro de Escudería Patagonia y comisario deportivo de la prueba, aseguró que la repercusión "superó ampliamente nuestras expectativas". La clave, según explicó, fue que se trató del "gran premio de casa", lo que llevó al equipo organizador a redoblar esfuerzos en cada detalle.
"Pusimos especial énfasis en cada detalle", afirmó a diario Río Negro. Ese trabajo se notó sobre todo en el desarrollo deportivo: la medición y la elaboración de las hojas de ruta fueron puntos centrales, en línea con el estándar que busca sostener la entidad. Aunque la competencia es un paseo regulado, Lamborizio remarcó que la precisión en ese documento es determinante para que la regularidad se desarrolle correctamente.
El entusiasmo que generó esta primera edición también se vio en los números. "Tuvimos que ampliar el cupo de participantes", contó, y agregó que incluso hasta el último día siguieron llegando consultas de interesados en sumarse. La convocatoria, sumada al clima de camaradería, dejó un balance más que positivo: "No solamente por la cantidad de participantes, sino por la posibilidad de reunir a grandes amigos y sumar nuevos a esta actividad".
Un parque que cuenta historias
En paralelo a la organización, Lamborizio debió asumir un rol clave como comisario deportivo, encargado del desarrollo integral y la fiscalización de la prueba. Esa responsabilidad le impidió, según admitió, compartir tanto tiempo con los participantes y conocer en profundidad las historias detrás de cada auto.
Aun así, hubo un aspecto que volvió a destacarse: la diversidad. "Nos sorprendió la enorme variedad del parque automotor", señaló. Desde una Chevrolet de 1946 hasta un Chevrolet Impala 1963, el evento reunió modelos de distintas épocas y estilos. A eso se sumaron marcas como Mercedes-Benz y BMW, junto con clásicos nacionales emblemáticos: Renault 12, Peugeot 504, Ford Falcon, Coupé Chevy y Coupé Torino, entre otros.
Cada uno de esos vehículos, destacó, encierra una historia propia. Aunque en esta edición no pudo profundizar en cada relato, el organizador remarcó que ese es uno de los valores centrales de este tipo de encuentros: la conexión entre los autos, sus dueños y el público.
La Patagonia como desafío
El entorno fue otro de los grandes protagonistas. Para Lamborizio, la Patagonia ofrece un escenario difícil de igualar. "Sus paisajes y condiciones cambian prácticamente kilómetro tras kilómetro", explicó, y subrayó que incluso dentro de la estepa neuquina cada tramo implica un desafío distinto.
Factores como el clima, el viento, las lluvias recientes y las variaciones de altimetría entre bardas obligan a una planificación minuciosa. "Para quienes organizamos estos eventos, todo eso implica un enorme trabajo de coordinación", reconoció. Sin embargo, lejos de ser un obstáculo, esas condiciones son parte de la esencia que distingue a la prueba.
El campeonato, que comenzó en marzo, transita su etapa final. El 20 de septiembre se disputará la última fecha, donde se definirán cinco de los seis campeones. Uno de los navegantes ya se aseguró el título de manera anticipada, mientras que el resto de las categorías llega con definiciones abiertas.
Recorrer distintos puntos de la provincia a lo largo de seis fechas representó un desafío tanto para los participantes como para la organización. Pero el balance, insistió Lamborizio, es ampliamente positivo: "Es un gran placer compartir esta actividad con gente extraordinaria". En ese espíritu, la Escudería Patagonia no solo construye competencias, sino también una comunidad que crece carrera tras carrera.