Estudiantes de Ibicuy rescatan un banco viejo y esconden algo adentro que puede salvar vidas
Un banco de hierro donado por una escuela de Ibicuy, un color que no es casual y un código QR escondido: los estudiantes de la Técnica N° 96 lo están transformando en algo que va mucho más allá de sentarse a descansar.
Los alumnos de la Escuela de Educación Técnica N° 96 Conscripto H. O. Giorgi, de Ibicuy, pusieron manos a la obra con un viejo banco de hierro que estaba destinado al olvido. Lo que están construyendo con esa estructura no tiene nada que ver con sentarse a descansar.
El banco fue donado por la Escuela Nina 20 de Junio y será reacondicionado por completo. El proyecto articula la formación técnica que reciben los estudiantes con una iniciativa orientada a generar un lugar de encuentro donde las personas puedan detenerse, conversar o acceder a información de ayuda.
La propuesta busca convertir la estructura en un espacio que promueva la escucha, el acompañamiento y la concientización sobre la prevención del suicidio y el cuidado de la salud emocional.
Un banco amarillo que no pasa desapercibido
Una vez terminado, el banco será de color amarillo, tonalidad utilizada internacionalmente en distintas campañas vinculadas con la prevención del suicidio. Además, incorporará la frase “Más amor, atención, prevención” como parte del mensaje que acompañará a quienes se acerquen al espacio.
Los estudiantes también incluirán un código QR y un número telefónico de contacto. Esos recursos permitirán acceder a información y herramientas de orientación para quienes necesiten acompañamiento o quieran conocer dónde solicitar ayuda.
La directora Departamental de Escuelas de Islas del Ibicuy, Fabiana Andrea Ferrari, destacó que la intención es generar un lugar que invite a conversar y pedir asistencia cuando sea necesario. “La propuesta busca generar un espacio que invite a detenerse, conversar y pedir ayuda”, explicó.
La importancia de generar espacios de escucha
Ferrari vinculó la experiencia con otras acciones que se llevan adelante desde el ámbito educativo provincial. En ese sentido, mencionó la campaña #HablemosDe, impulsada por el Consejo General de Educación y orientada a fomentar el diálogo sobre diferentes problemáticas que atraviesan a las juventudes.
“Consideramos fundamental que este tipo de propuestas se promuevan y acompañen desde el ámbito educativo, generando espacios donde las juventudes puedan expresarse, ser escuchadas y encontrar apoyo”, señaló la funcionaria al referirse al trabajo desarrollado por los alumnos.
La propuesta pretende que el objeto recuperado trascienda su función original y se convierta en una herramienta de sensibilización. De esta manera, el banco estará asociado no solamente al descanso o al encuentro, sino también a la posibilidad de iniciar una conversación y facilitar el acceso a recursos de orientación.
Formación técnica al servicio de la comunidad
El proyecto de los estudiantes de Ibicuy permite trasladar conocimientos adquiridos en el aula y los talleres hacia una necesidad concreta. Cada una de las tareas necesarias para restaurar la estructura forma parte de los contenidos que se trabajan dentro de la educación técnico-profesional.
La reutilización del banco incorpora además una perspectiva de aprovechamiento de materiales. En lugar de desechar una estructura antigua, los alumnos trabajan sobre ella para recuperarla y otorgarle un significado diferente mediante distintas técnicas de reparación y acondicionamiento.
La iniciativa se desarrolla bajo el eje “Transformando dolor en esperanza” y contempla distintas etapas de trabajo. Los jóvenes aplican conocimientos vinculados con herrería, carpintería, metalurgia, pintura, medición y montaje para recuperar la estructura y adaptarla a su nueva finalidad.